FELIZ NAVIDAD

sábado, 28 de diciembre de 2013

PILATES PARA EL CEREBRO



Ejercicios para nuestro cerebro



¿SUFRES OLVIDOS? 
Yo ya no me acuerdo si los sufro

¿Cómo se llama esa película en la que sale esta artista que es guapísima, muy linda?... ¡Sí, hombre!, la alta, de pelo chino, que salió alguna vez con este actor maravilloso que se llama …, que salió en una obra de teatro muy famosa ….¿ya sabes cuál digo, no?


ASÍ COMENZAMOS


A partir de los treinta años, por lo general, empiezas a notar que tienes pequeños olvidos:

        ¿Cómo se llama este hombre? Lo conozco muy bien.

        ¿A qué hora era la cita, a las 5:00 ó  5:30?

        ¿Esto cómo me dijeron que funcionaba?

        Mis llaves. ¿dónde las dejé?

        ¿En qué piso me aparqué?

Pero nada como cuando exclamamos 

 ¡Me robaron el coche!, sin darnos cuenta de que salimos por la puerta equivocada del centro comercial.


Aunque estos pequeños olvidos no afectan nuestra vida, nos producen ansiedad.

Con terror, pensamos que el cerebro empieza a convertirse en gelatina y nos preocupa quedar como la tía Anastasia , que recuerda con lujo de detalles todo acerca de su niñez, pero no puede acordarse de lo qué hizo ayer o esta misma mañana.


Si esto te suena familiar, no te preocupes, hay esperanza.

Existen muchos mitos en los que las personas equivocadamente relacionamos la edad con la falta de memoria.

Los neurocientíficos han comprobado que:

La pérdida de memoria de corto plazo no se debe a la edad o a que las neuronas se mueran y no se regeneren, sino a la reducción del número de conexiones entre sí de las neuronas o dentritas (ramas de las neuronas)


Esto sucede por una sencilla razón: falta de uso. Es muy sencillo, así como se atrofia un músculo sin uso, las dentritas también se atrofian si no se conectan con frecuencia, y la habilidad del cerebro para meter nueva información se reduce.

 Es cierto, el ejercicio ayuda mucho a alertar la mente; también hay vitaminas y medicinas que aumentan y fortalecen la memoria.

Sin embargo, nada como hacer que nuestro cerebro fabrique su propio alimento:

Las neurotrofinas.


LAS NEUROTROFINAS

Son moléculas que producen y secretan las células nerviosas, y actúan como alimento para mantenerse saludables.

Entre más activas estén las células del cerebro, más cantidad de neurotrofinas producen y esto genera más conexiones entre las distintas áreas del cerebro.


¿QUÉ  PODEMOS  HACER?

Lo que necesitamos es hacer pilates con las neuronas:

        estirarlas,

        sorprenderlas,

        sacarlas de su rutina,

    presentarles novedades inesperadas y divertidas a través de las emociones, del olfato, la   vista, el tacto, el gusto y el oído.

¿El resultado? El cerebro se vuelve más flexible, más ágil y su capacidad de memoria aumenta.



LAS ACTIVIDADES RUTINARIAS SON INCONSCIENTES

Hacen que el cerebro funcione en automático y requieren un mínimo de energía.

Las experiencias pasan por las mismas carreteras neuronales ya formadas.

No hay producción de neurotrofinas.



ALGUNOS EJERCICIOS QUE EXPANDEN SUSTANCIALMENTE LAS DENTRITAS Y LA PRODUCCIÓN DE NEUROTROFINAS.

  1. Intenta, por lo menos, una vez por semana ducharte con los ojos cerrados. Sólo con el tacto, localiza las llaves, ajusta la temperatura del agua, busca el jabón, el champú o crema de afeitar. Verás cómo tus manos notarán texturas que nunca  habías percibido.
  2. Utiliza la mano NO dominante. Come, escribe, abre la pasta, lávate los dientes, abre el cajón con la mano que más trabajo te cueste usar.
  3. Lee en voz alta. Se activan distintos circuitos que los que usas para leer en silencio.
  4. Cambia tus rutas toma diferentes caminos para ir al trabajo o a tu casa.
  5. Modifica tu rutina. Haz cosas diferentes. Sal, conoce y conversa con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías. Experimenta lo inesperado. Usa las escaleras en lugar del ascensor. Sal al campo, camínalo, huélelo.
  6. Mejora la ubicación de algunas cosas. Al saber dónde está todo, el cerebro  ya construyó un mapa. Cambia, por ejemplo el lugar del bote de la basura; verás la cantidad de veces que arrojas el papel al viejo lugar.
  7. Aprende una habilidad. Cualquier cosa; puede ser fotografía, cocina, yoga, estudia un nuevo idioma. Si te gusta armar  rompecabezas o coches tápate un ojo para que pierdas la percepción de la profundidad, por lo que el cerebro tendrá que confiar en otras vías.
  8. Identifica objetos como monedas. Pon en tu coche una taza con varias monedas diferentes y tenlas a la mano para que, mientras estás en el alto del semáforo, con los dedos trates de identificar la denominación de cada una.

¿Por qué no abrimos la mente y probamos estos  ejercicios tan sencillos que, de acuerdo a los estudios de Neurobiología del Duke University Medical Center, amplían nuestra memoria?

Con suerte, nunca más volveremos a preguntar:

¿Dónde dejé mis llaves?


sábado, 7 de diciembre de 2013

Las facultades mentales en los mayores

Comportamiento de las facultades mentales en los mayores

 

Demasiadas veces se relaciona la vejez con la pérdida de facultades mentales. Pero especialistas en el funcionamiento del cerebro como Tony Buzan aseguran que no tiene por qué ser así.
 Las monjas de Mankato


“Una mente perezosa es el taller del diablo” (Proverbios)

 En su manual Tu cerebro más joven, Tony Buzan pone como ejemplo de longevidad intelectual una comunidad de monjas de un recóndito lugar de Minnesota (EE UU) llamado Mankato. Desde hace tiempo interesa a los investigadores del envejecimiento cerebral, ya que muchas de estas mujeres superan los 90 años y hay una cuantas centenarias, la mayor parte de ellas con una asombrosa agilidad mental.

Una monja de esta comunidad, Marcella Zachman, fue portada de la revista Life porque impartió clases hasta los 97 años. Otra hermana, Mary Esther Boor, no se jubiló de su trabajo hasta los 99 años.

El profesor David Snowdon, de la Universidad de Kentucky, investigó por qué entre estas mujeres hay un índice de demencia senil y otras enfermedades mentales muy inferior a la media. La respuesta es que las monjas de Mankato hacen todo lo posible para mantener la mente ocupada en su vida cotidiana.

Compiten en concursos, resuelven pasatiempos y mantienen debates, además de escribir en sus publicaciones, dirigir seminarios y dar clases. Según Snowdon, el estímulo diario revitaliza los conectores del cerebro, que tienden a atrofiarse con la edad, haciendo que se ramifiquen y creen nuevos vínculos.   Estudiosos del cerebro humano han demostrado que la red neuronal del cerebro nunca es la misma, ya que, dependiendo de nuestra actividad, fortalecemos unas conexiones a la vez que debilitamos otras. Cada experiencia enciende su propio patrón de neuronas, por lo que el mapa cerebral cambia sin cesar.

Ésa es la buena noticia: puesto que el buen estado de los circuitos del cerebro depende de lo que hacemos con él, podemos evitar la pérdida de facultades mentales tonificando nuestra materia gris con retos y estímulos de calidad.


La regla de las 10.000 horas

“Lleva mucho tiempo llegar a ser joven” (Pablo Picasso)

En un libro del que se ha hablado mucho recientemente, Fueras de serie, Malcolm Gladwell postula la regla de las 10.000 horas. Según las estadísticas recogidas por el autor, es el tiempo que necesita aplicarse a una misma actividad cualquier persona para alcanzar la maestría.

Contrariamente a lo que se cree, el cerebro de un genio no es diferente del de alguien común y corriente, tal como se comprobó en la disección del de Einstein. Todos tenemos más talento para unas disciplinas que para otras, pero lo que distingue a la persona brillante del resto son esas 10.000 horas que ha dedicado a una misma cosa, sea el violín, la informática o la gestión de un negocio.

Esta regla también se aplica al rendimiento del cerebro. Según los neurólogos, cuando lo mantenemos ocupado a través de la lectura, la creación artística o el juego, aumenta la llamada memoria automática, que es la que nos permite hacer cosas sin pensar en ellas.

Es el caso del ajedrecista que, en los primeros compases de la partida, mueve sus piezas sin tener que cavilar. O el de un pianista de nivel que interpreta una compleja partitura mientras habla con alguien. Su esfuerzo y constancia les han procurado un seguro de vida para sus facultades intelectuales, que operan incluso sin que intervenga la conciencia.

Algunos ejemplos de que la agilidad mental no está reñida con la edad fueron Miguel Ángel, que dio luz a sus mejores obras de los 60 a los 89 años, hasta su último día de vida. Goethe terminó su obra maestra Fausto a los 82 años.

Su secreto tiene dos ingredientes básicos: trabajo e ilusión.

 Las 7 claves de un cerebro joven

 Envejecer es un mal vicio que no se pueden permitir los que andan muy ocupados” (André Maurois)

 Como no todo el mundo tiene tiempo o ganas de escribir novelas o de tocar el violín, vamos a ver las claves para mantener el cerebro joven a cualquier edad.

Según el divulgador William Speed, hay siete cosas que todo el mundo debería hacer para que su centro de operaciones no  vea menguado su rendimiento:

 1. Ejercicio. Según los especialistas en terapias anti-edad, el mejor tonificador del cerebro son las zapatillas de deporte, ya que mejoran el ritmo cardiaco y, por tanto, la circulación de la sangre. Un cerebro bien irrigado mantiene en buen estado las conexiones entre las neuronas, que son esenciales para el pensamiento. Por tanto, el ejercicio suave suministra más sangre y oxígeno a nuestro tejido cerebral, evitando que se deteriore.

2. Buena alimentación. El consumo de alimentos ricos en antioxidantes –frutas y verduras, legumbres, frutos secos, té verde– no sólo ayuda a prevenir el cáncer, sino que neutraliza los temidos radicales libres que envejecen el cerebro. Una dieta demasiado grasa, además, puede derivar en presión arterial alta, diabetes, obesidad o colesterol, los cuales dificultan el riego sanguíneo también en el cerebro. 
 
3. Aprender siempreAunque nuestra materia gris empieza a envejecer a los 30 años, un aprendizaje constante permite mantener la agilidad. Para ello debemos procurar a la mente ejercicios y nuevos desafíos.

4. Mantener la calma. Jeansok Kim, un investigador de la Universidad de Washington, asegura "que el estrés puede dañar los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria". En especial, el estrés crónico debilita la región del cerebro denominada hipocampo, donde se forma y consolida la memoria.

 5. Dormir suficiente. Un estudio llevado a cabo en Harvard con estudiantes de matemáticas demostró que un buen descanso nocturno duplicaba la capacidad de los participantes para resolver problemas planteados el día antes. Esto se debe a que, mientras dormimos, el cerebro se mantiene activo y tiene tiempo de sintetizar lo que ha aprendido con anterioridad. La expresión “voy a consultarlo con la almohada” tiene, por tanto, mucho sentido.

6. Reír. El humor estimula la generación de dopamina, una hormona y neurotransmisor que nos hace “sentir bien”. La risa nos ayuda a relativizar nuestras preocupaciones, con lo que evitamos que nuestra mente se ancle

7. Aprovechar la experiencia. Lo bueno de hacerse mayor es que atesoramos un archivo con millones de situaciones que nos proporcionan criterio.

 Esta información podemos aprovecharla para afrontar problemas –nuestros o de otras personas– para los que una persona joven no está preparada.

 Juegos para el cerebro. 


Los seres humanos no dejan de jugar porque envejecen;  y envejecen porque dejan de jugar” (Oliver Wendell Holmes).

 

En las farmacias se venden sofisticados complementos vitamínicos para nutrir nuestro músculo pensante, y las tiendas de productos naturales recomiendan ginseng para la vitalidad y gingko biloba para reforzar la memoria. Sin embargo, la mayoría de especialistas coinciden en que el juego

La terapeuta Amber Hensley aconseja incorporar a nuestra rutina diaria alguna de estas actividades para mantener bien lubricada nuestra red neuronal:

• Juegos de mesa como el ajedrez, las damas, el dominó o las cartas, incluyendo los solitarios.

• Rompe cabezas, mecanos y otros juegos de construcción.

• Crucigramas, sudokus o cualquier pasatiempo.

Para los que se aburren con esta clase de pasatiempos, aprender un idioma es una excelente manera de engrasar todos nuestros circuitos cerebrales, ya que implica ejercitar la memoria, entender nuevas estructuras y sintetizar reglas gramaticales.

Por supuesto, dos actividades como leer y escribir también resultan una gimnasia mental de primer orden, al igual que aprender a tocar algún instrumento musical.

Una actitud optimista será el complemento imprescindible para que nuestro cerebro sea un generador de creatividad en lugar de un pozo de lamentos.

Alimentar la curiosidad y celebrar cada día que pasamos en el mundo es todo lo que hace falta para no retirarnos nunca del lado soleado de la vida.

Como reza un proverbio irlandés,

 
nunca lamentes que te estás haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado este privilegio

 

Para mantener la mente fresca. 

 

1. Libros

– ‘Tu cerebro más joven’, Tony Buzan (Urano).

– ‘Fueras de serie’, Malcolm Gladwell (Taurus).

 2. Películas

– ‘Ahora o nunca’, Rob Reiner (Warner Home).

– ‘Space cowboys’, Clint Eastwood (Warner Home).

 3. Discos

– ‘At my age’, Nick Lowe (Proper Records).

– ‘Buena Vista Social Club’, Ry Coder (World Circuit

 

La única forma de mantenerse joven mentalmente es no dejar nunca de jugar.

Independientemente de la edad, debemos vivir como si estuviéramos poniendo a prueba el mundo, es decir, seguir siendo niños. Cuando observamos a grandes artistas como Matisse, Picasso o Miró, entendemos que en esencia continuaron haciendo lo mismo que en su infancia: jugar, divertirse, ponerse nuevos retos.

 Mantener la ilusión cada día y no renunciar a los valores de la infancia es el elixir de la juventud.

También para el cerebro, pues en cuanto empiezas a pensar como un viejo ya has perdido la batalla. Por eso es bueno que los abuelos estén cerca de sus nietos y les vean jugar e imaginar. Los niños son nuestros mejores maestros” (Gerard Rosés, pintor).

 "Nada en esta vida es producto de la coincidencia o de la casualidad, lo que hagamos en este mundo, mientras la materia del cuerpo tenga vida, tendrá repercusiones en la eternidad de nuestro espíritu"