domingo, 8 de enero de 2012

Jubilados de Japón se ofrecen para limpiar Fukushima

Jubilados japoneses quieren limpiar Fukushima

Nos causa admiración esa solidaridad del pueblo japonés con su pueblo y sus gentes. Ha quedado palpable en la resignación y entrega de este pueblo a tal causa en los días posteriores a la catástrofe de Fukusima. Un ejemplo a seguir. Hoy, haciéndonos eco de una noticia, reflejamos esta solidaridad y ofrecimiento de unos jubilados japoneses que ponen a riesgo hasta su vida por su pueblo.



 Son 200 antiguos ingenieros y otros profesionales veteranos que sienten que su generación debe pasar a la acción.

"Tengo 72 años y la probabilidad de vivir entre 13 y 15 más. En el caso de que la radiación me afecte, el cáncer tardaría entre 20 y 30 años en aparecer". Quien habla es Yasuteru Yamada, un jubilado japonés que ha decidido dar un paso adelante y se ha propuesto como voluntario para ayudar en la limpieza de la central nuclear de Fukushima. Sus argumentos no dejan lugar a dudas y asegura que ahora su generación tiene la obligación de pasar a la acción.           
Según ha relatado a la BBC, Yamada se ha puesto en contacto por correo electrónico y por Twitter con viejos amigos de su quinta y con ellos ha creado el Cuerpo de Veteranos Especializados, que es el nombre que engloba a más de 200 ingenieros jubilados y otros profesionales, todos ellos de más de 60 años.
El grupo está creado y dispuesto a ayudar pero todavía tiene que convencer al gobierno japonés para que les permita actuar en la planta nuclear que sufrió el azote de un terremoto y su posterior tsunami el pasado 11 de marzo. Por lo que ha podido desvelar Yamada a la cadena británica, actualmente cuenta con el apoyo de un par de parlamentarios. "En este momento lo que puedo decir es que estoy hablando con muchos altos cargos del gobierno y de Tepco (la empresa que opera la planta)", revela. "Pero no puedo decir mucho más en este momento. Es un asunto políticamente muy, muy  sensible.                                      La situación en Fukushima hoy, casi tres meses después del seísmo, es que sigue emitiendo radiación, que está previsto su cierre definitivo para enero de 2012 (aunque muchos tildan la previsión de excesivamente optimista) y que al menos tres de sus trabajadores se han expuesto a niveles de radiación mucho mayores a los asumibles por el cuerpo humano.  
"No creo que yo sea particularmente especial", ha afirmado. "La mayoría de los japoneses tienen ese sentimiento solidario. La cuestión es si dar un paso adelante o quedarse aparte y observar", ha asegurado a la BBC. "Para dar ese paso necesitas muchas agallas, pero espero que sea una gran experiencia. La mayoría de los japoneses quieren ayudar de cualquier forma posible". En cuanto a la comparación con los kamikazes de la Segunda Guerra Mundial, Yamada simplemente sonríe y asegura: "No somos kamikazes. Los kamikazes fueron algo extraño, no hacían ninguna evaluación del riesgo. Iban a morir. Pero nosotros vamos a volver. Tenemos que trabajar pero morir nunca".