Mostrando entradas con la etiqueta Poemas y canciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas y canciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de mayo de 2017

Poema de José Saramago


¡Qué cuántos años tengo!


 Hoy transcribimos en nuestro blog éste poema del premio Nobel de literatura del año 1898: José Saramago. El  humanismo de Saramago, enfrentado a cualquier planteamiento dogmático,  que resuena siempre detrás del escepticismo que caracteriza en gran medida su punto de vista. Cuenta en sus obras la vida cotidiana y reflexiona sobre el ser humano, el espacio y el tiempo.
José Saramago



Poema:


                                          ¿Qué cuántos años tengo?
– ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo,
sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo,
 ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente
y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!…
¡Estás muy viejo/a, ya no podrás!…
Tengo la edad en que las cosas
se miran con más calma,  
pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego
de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz,
como el atardecer en la playa..

¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas..
. ¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta,
sesenta o más! Pues lo que importa:
¡es la edad que siento! Tengo los años
que necesito para vivir libre y sin miedos

martes, 17 de septiembre de 2013

Cumplimos 70 años



Celebración de los que cumplimos 70 años

 

El pasado día, 10 del presente mes de Agosto, conmemoramos la celebración, ya anunciada,  de todos los que nacimos en 1943 en San Román de Hornija, y este 2013 cumplimos 70 años. Así mismo nos acompañaron todos aquellos que en iguales condiciones cumplen 70 años, aunque no nacieran en San Román, pero si totalmente vinculados al pueblo.

La celebración comenzó a las 12:30 horas con una misa en la Iglesia, donde ya hacía 70 años que fuimos bautizados, oficiada por D, José Castro, nuestro párroco. Al salir de dicha ceremonia nos reunimos los 30 componentes, incluyendo consortes, en la Casa Cultural de nuestro pueblo para tomar un vino y aperitivos. A las 15 horas celebramos una gran comida en un Restaurante de Toro (Zamora).

Hemos de resaltar lo emotivo del acto. Muchos de los participantes, aprovecharon dicho evento para volverse a encontrar con aquellos amigos de la infancia que hace mucho no veían. En una palabra se respiraba un buen ambiente así como muy buena convivencia. Recordamos aquellos años de nuestra infancia. Creo que, como consecuencia de dicho acto, se estrecharon más los lazos de amistad que el tiempo había ido deteriorando. Recordamos a los ya desaparecidos y nos convocamos para volverlo a celebrar,  si Dios quiere, el 2023, que cumpliremos 80 años ¡Que no es nada!  

Iremos agregando a este artículo todo aquello que nos vaya llegando relativo a dicho evento, especialmente fotos del grupo.

 

 

 

CUMPLIMOS 70 AÑOS (Poema)

 

Cumplimos setenta años
y estoy abriendo, despacio,
con gusto y con gran orgullo,
los recuerdos del pasado.

 

En este Agosto rompemos                       
el silencio de otros años,
pues 70 años cumplimos
todos los que aquí estamos.

 

El primer llanto de vida
lo dimos en San Román,
a orillas del río Hornija,
que es nuestro pueblo natal.

 

Nacimos en la posguerra,
sufriendo sus consecuencias,
y nos hicimos muy fuertes,
para soportar más décadas.

 

No existía el agua corriente,
del caño había que traerla,
para lavarnos las manos,
del pozo había que cogerla.

 

Nuestra madre iba a por ella,
el cántaro a la cadera,
casi siempre en la mañana,
la primera en las tareas.

 

Para podernos lavar,
lo hacíamos en palangana
y teníamos buen cuidado
que no se vertiera nada.

 

Usábamos como escusado
de nuestra casa, el corral,
y si se hacía en la cuadra
se arrojaba al muladar.

 

Teníamos que trabajar,
aún siendo muy pequeños,
con el calor del verano,
con el frío del invierno.

 

Los trabajos eran duros,
todos eran en el campo,
y, con mucho sacrificio,
teníamos que soportarlo.

 

En la principal comida
siempre ponían cocido
y, de nuevo al día siguiente,
nos repetían lo mismo.

 

A los jóvenes les digo
que se paren a pensar
todo lo bueno que tienen
que es digno de valorar.

 

Con la mirada al pasado,
nos sorprende hoy la vida
con un valioso presente:
la experiencia conseguida.

 

La juventud quedó atrás,
nuestros hijos ya crecieron
y la ilusión recobramos
con nuestros queridos nietos.

 

Tenemos que recordar
a aquellos que nos dejaron
que naciendo el mismo año
en el camino quedaron.

 

Con el pan de la amistad,
con el vino del cariño,
brindemos en este día
por los setenta cumplidos.

                                                

Alfio Seco Mozo - Agosto de 2013

 

 

 

 

 

martes, 21 de mayo de 2013

Poema al abuelo





Nos ha llamado mucho la atención el poema dedicado al abuelo del peruano: Carlos Jurado Silva. Poema que a continuación publicamos.

ME HAN DICHO VIEJO LATOSO
INSERVIBLE TORPE Y LENTO
NO SABEN QUE SOY DICHOSO
YA VIVÍ Y ESTOY CONTENTO

En su discurrir el tiempo
va perlando las cabezas
incrementa las tristezas
y el roble cede a los vientos
Pero como cruel tormento
también es muy generoso
y nos concede reposo
con risas con alegría
por eso olvido que hoy día
ME HAN DICHO VIEJO LATOSO.

Ser viejo no es una afrenta
para el adulto mayor
y menos si algún menor
lo dice como una ofensa.
Tengo experiencias inmensas
que me agrandaron por dentro
con muchos frutos yo cuento
pues supe guardar otrora
y que importa griten ahora
INSERVIBLE TORPE Y LENTO.

Cada arruga de mi cara
es un pedazo de vida
y cicatriz de la herida
que mi juventud dejara
Es la huella que declara
que resulté victorioso
he derrotado el acoso
de la parca y sus cadenas
y pienso con mucha pena
NO SABEN QUE SOY DICHOSO.


Muy joven labré mi suerte
no me asustó la pobreza
jamás bajé la cabeza
ni tuve miedo a la muerte
Mis brazos se hicieron fuertes
para expulsar los lamentos
disfruté de los momentos
más dulces que imaginé
y si alguna vez lloré
YA VIVÍ Y ESTOY CONTENTO.

Autor: Carlos Jurado Silva.

jueves, 4 de abril de 2013

Poesías para mayores





 
Poemas para mayores



 

 

Aunque sea madura la edad:
 

No te sonrojes si os miran por la calle

cuando crucéis miradas y os queráis abrazar,

un abrazo es un signo de amor que estremece

aunque sea madura la edad

porque en un abrazo siempre,

pasión y ternura es lo que se ofrece,

aunque sea madura la edad.

 

 

Caminemos juntos:

 
Efímero es el  camino y  la andadura

si se transita en soledad  y con premura,

peregrino es quien camina solo y sin hablar,

pero si cogidos de la mano se va

el camino  deja de parecer soledad

aunque no digas palabra alguna,

aunque,  no mires atrás.

 
 

Nada está perdido:
 
 
En las  manos que gravitan verticales

el alma y el corazón gritan a raudales

y con  ese inocente gesto de amor

desaparece  el miedo, el temor.

Renace  el deseo de adolescente

aunque la desnudez esté ausente…

 

lunes, 10 de octubre de 2011

Poemas sobre la vejez


Poemas sobre la vejez

La vejez




Me llegará lentamente
y me hallará distraído
probablemente dormido
sobre un colchón de laureles.
Se instalará en el espejo,
inevitable y serena
y empezará su faena
por los primeros bosquejos.

Con unas hebras de plata
me pintará los cabellos
y alguna línea en el cuello
que tapará la corbata.
Aumentará mi codicia,
mis mañas y mis antojos
y me dará un par de anteojos
para sufrir las noticias.

La vejez...
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí, donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.

La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue, la juventud alguna vez.

Con admirable destreza,
como el mejor artesano
le irá quitando a mis manos
toda su antigua firmeza
y asesorando al Galeno,
me hará prohibir el cigarro
porque dirán que el catarro
viene ganando terreno.

Me inventará un par de excusas
para amenguar la impotencia,
´que vale más la experiencia
que pretensiones ilusas´,
me llegará la bufanda,
las zapatillas de paño
y el reúma que año tras año
aumentará su demanda.


La vejez...
es la antesala de lo inevitable,
el último camino transitable
ante la duda... ¿qué vendrá después;
La vejez
es todo el equipaje de una vida,
dispuesto ante la puerta de salida
por la que no se puede ya volver
 
A lo mejor, más que viejo
seré un anciano honorable,
tranquilo y lo más probable,
gran decidor de consejos
o a lo peor, por celosa
me apartará de la gente
y cortará lentamente
mis pobres, últimas rosas.
  
-Alberto Cortez-