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sábado, 14 de octubre de 2017

La buena alimentación para adultos mayores


Rica en nutrientes

  
Se habla mucho, en la actualidad, de una buena alimentación para mayores. Hemos de aclarar que no siempre el mayor puede acogerse a una buena dieta por distintas razones: soledad, recursos económicos, enfermedades etc. Ahí van algunas pautas o consejos a tener en cuenta en esa edad:

Una buena alimentación  es fundamental en cada una de las etapas de nuestra vida desde la infancia hasta la vejez. Los aspectos básicos de una dieta son los mismos a lo largo de nuestra vida, pero las necesidades nutricionales individuales cambian a medida que vamos envejeciendo. Además, la correcta absorción de los alimentos puede verse afectada por alguna enfermedad.

Los adultos mayores necesitan los mismos nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales) que los jóvenes, pero en cantidades diferentes. Algunos pueden ser más necesarios que otros. Además, para los adultos mayores la fibra es esencial para mejorar la digestión y evitar el estreñimiento.

Conforme envejecemos, requerimos menos energía (calorías) que cuando éramos jóvenes. Esto se debe a que los procesos naturales del organismo requieren menor energía cuando disminuye la actividad física y hay una menor masa muscular.

Aunque los requerimientos calóricos varían de acuerdo a la edad y al nivel de actividad, un adulto mayor requiere alrededor de 1600 calorías diariamente. Éstas deben elegirse cuidadosamente procurando que aporten los nutrientes necesarios. La recomendación es dividir las 1600 calorías en porciones de cada uno de los grupos incluidos en la pirámide nutricional:

Pan y cereales: seis porciones
Vegetales: tres porciones
Frutas: dos porciones
Leche y sus derivados: dos porciones
Proteína: dos porciones
Grasas: Usar con moderación

En tanto, los adultos mayores necesitan incluir dos porciones o 90 gramos de proteína diariamente en su dieta. Algunas opciones son carne, pollo, pescado y si éstos resultan difíciles de masticar puede suplirlos por huevos o frijoles.

Además, en la medida que vamos envejeciendo, aumentan nuestros requerimientos de calcio. Para mantener la masa ósea y reducir el riesgo de osteoporosis las recomendaciones de calcio deben incrementarse en un 20%.

Tanto los hombres como las mujeres mayores de 50 años deben consumir al   menos mil 200 mg. de calcio al día. La leche y sus derivados (queso, crema, yogurt) son las mejores fuentes de calcio, al igual que los vegetales de hoja verde y las sardinas.

Nunca es demasiado tarde para consumir más calcio, aunque también es necesario consumir suficiente vitamina D para poder absorberlo y realizar al menos 30 minutos de ejercicio diariamente.

La deficiencia de hierro es un problema común a medida que envejecemos y esto por lo general provoca anemia, cuyos síntomas son debilidad, fatiga y deterioro de la salud. La vitamina C, contenida en frutos cítricos, ayuda a nuestro organismo a absorber el hierro de los alimentos que lo contienen. Además es un excelente antioxidante lo que contribuye a retrasar el proceso de deterioro del organismo.

Los expertos recomiendan el consumo diario de entre 20 y 35 gramos de fibra (para un adulto) para mejorar el movimiento del tubo digestivo, moderar los cambios de azúcar y de colesterol en la sangre que se producen después de las comidas e incrementar la eliminación de las sustancias cancerígenas producidas por las bacterias en el intestino grueso. Se encuentra principalmente en los granos enteros, algunas frutas y verduras.

La vitamina A contenida en vegetales de hoja verde y los de color amarillo y naranja, ayuda a los ojos a adaptarse a una luz tenue, protege nuestra piel, así como otros tejidos.

El ácido fólico participa en la formación de glóbulos rojos y su carencia puede provocar anemia. Lo contienen los vegetales de hoja verde, algunas frutas, los frijoles y los productos de grano enriquecidos.

La vitamina B12 participa con los folatos en la elaboración de glóbulos rojosla ausencia de ésta provoca anemia y en algunos casos se le relaciona con problemas neurológicos. La carne, el pescado, el pollo los huevos y los productos lácteos son una buena fuente.

El zinc ayuda al organismo a combatir infecciones y a reparar los tejidos enfermos. Sus principales fuentes son: carne, mariscos, productos de grano y la leche.

Los adultos mayores necesitan tomar abundantes líquidos: de 8 a 12 tazas por día. Algunos alimentos proveen líquidos, pero aun así es necesario tomar todo tipo de bebidas, jugos, leche, sopa, té o café, que pueden incluir además otras sustancias nutritivas, sin olvidar la mejor opción que es el agua pura.


Cada persona es diferente, por lo que es recomendable consultar con el médico cuáles son sus requerimientos alimentación para su caso en particular tomando en cuenta su edad, estado de salud y la actividad que realiza diariamente.

lunes, 14 de mayo de 2012

Polémica en Cataluña por el uso de ataduras en los ancianos ingresados


¿Abusamos de esta práctica defendida por los médicos?


Cinturones de contención en una residencia de Barcelona

Luis, de 76 años, reposa sentado en una silla de ruedas. Un amplio cinturón de velcro lo inmoviliza. De noche también necesita estar sujeto. Padece demencia y tiene dificultades para caminar, pero hasta ahora no había necesitado sujeciones. Una gripe debilitó sus ya inestables piernas y corría el riesgo de caer, así que el médico le prescribió llevar la sujeción hace tres semanas. Al mejorar, el médico decidió retirárselas.
Una de cada cinco (el 21,5%) personas mayores que viven en residencias catalanas permanecen gran parte del tiempo con estas contenciones. El porcentaje sube hasta el 41,2% en los ancianos con demencia. Es lo que refleja el primer informe de la Generalitat de Cataluña sobre las contenciones, realizado en 2011 por los inspectores del Departamento de Bienestar Social tras visitar 164 residencias (el 16,3%).
El uso de contenciones en ancianos genera un acalorado debate. Los trabajadores sociales, inspectores, además de empresas y entidades que atienden a la gente mayor apuestan por la reducción de las contenciones, mientras que los médicos las defienden para prevenir males mayores, como lesiones por caídas. También hay debate social cuando se cae en el error de asociar contenciones con atar indiscriminadamente.
Existen dos tipos de contenciones, las físicas y las farmacológicas. Entre las primeras se incluyen cinturones anchos como el de Luis, arneses o medidas como la colocación de barras en las camas. Las segundas son medicamentos, como neurolépticos o ansiolíticos para ayudar a dormir o para evitar ataques de ansiedad. Josep Gasol, médico y propietario de una residencia en Barcelona, aclara que el “uso de las contenciones siempre es por prescripción facultativa, bajo supervisión constante y es temporal”. El consentimiento de la familia es imprescindible.
La Asociación Catalana de Directores de Centros y Servicios de Atención a la Dependencia Gerontológica incide en que las contenciones físicas permiten “la prevención de las consecuencias de un descontrol por parte del paciente que pueda implicar traumatismos o agresiones”. Gasol, que también es responsable de la coordinadora de médicos de residencias de la comarca del Barcelonés y presidente de la sección de residencias del Colegio de Médicos de Barcelona, echa mano de las estadísticas y explica que, de las personas mayores de 70 años con osteoporosis que sufren una caída, un 25% fallece al cabo de un año, mientras que el 50% muere en el plazo de dos. “Y todo por una rotura de fémur. Por esto son tan importantes las contenciones en estos casos. Les estás salvando la vida”, sentencia Gasol.
Pero los inspectores de la Generalitat no ven tan claro que las contenciones se utilicen siempre de forma correcta. En su estudio, los técnicos achacan el uso de estos métodos a una actitud de sobreprotección, a falta de recursos de las residencias, a malas prácticas adquiridas y a falta de formación de los profesionales.
En estos puntos coincide la presidenta de la Asociación Amigos de la Gente Mayor, Mònica Lucena, quien añade: “Se ponen contenciones a personas con demencia para que no molesten al resto de residentes”. Gasol defiende que hay que perseguir el mal uso de las contenciones. “Evitar que se usen para quitar trabajo al personal”, dice el doctor, que añade que los médicos ultiman un documento de buenas prácticas.
Las entidades sociales admiten que hay casos “puntuales” y “muy excepcionales” en que la contención es necesaria, pero consideran “excesiva” la proporción detectada en el informe. Hay voces del sector que apuestan por abandonar el sistema y ser conscientes de las limitaciones que implica la avanzada edad. La Federación de Asociaciones de la Tercera Edad de Cataluña pide que se minimice el uso de las contenciones. También la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (la patronal de servicios sociales), asegura que el sector camina hacia evitar la contención.
Una guía publicada por el Departamento de Acción Social en 2010 alerta de que un exceso de sujeción puede provocar síndrome de inmovilidad o ansiedad en los enfermos mentales. Los inspectores de la Generalitat y las entidades sociales apuntan alternativas a las contenciones: sillas ergonómicas (muy caras), estimulación física o ejercicio físico.

jueves, 10 de mayo de 2012

El uso del ordenador y el ejercicio físico previenen la pérdida de memoria


El ordenador y el ejercicio físico previenen la pérdida memoria

Las actividades que estimulan la mente, como el uso de ordenadores, y el ejercicio físico moderado disminuyen las probabilidades de perder memoria a medida que se envejece, según un artículo divulgado por la Clínica Mayo.

Otros estudios ya han mostrado que el ejercicio físico combinado con el ejercicio mental ayudan en la prevención de la pérdida de memoria y la novedad en éste es que encuentra una sinergia entre las actividades con el ordenador y la actividad física moderada en la protección de la función cerebral en personas mayores de 70 años.

Los investigadores estudiaron los casos de 926 personas en el Condado Olsmstead, de Minnesota (EE.UU.), que completaron un cuestionario con preguntas sobre su ejercicio físico y el uso de ordenadores en el año anterior a la entrevista.

En este caso el ejercicio físico moderado se definió como una caminata rápida, caminatas largas, rutinas aeróbicas, ejercicios de fuerza, el golf pero sin el carrito, natación, tenis en pareja, yoga, artes marciales, el ejercicio con máquinas y el levantamiento de pesas.

Las actividades que se consideraron mentalmente estimulantes incluyeron la lectura, las artesanías y manualidades, el uso de ordenadores, juegos de cartas, los instrumentos musicales, actividades artísticas y sociales, y ver menos televisión.

Entre todas esas actividades el estudio analizó en particular el uso del ordenador debido a su creciente popularidad, señaló el autor del estudio Yonas Geda, científico médico de la Clinica Mayo en Scottsdale, Arizona.

La población de Estados Unidos tuvo un fuerte crecimiento después de la Segunda Guerra Mundial y hasta 1964, y esa generación entra ahora en la vejez, "con lo cual se proyectan incrementos enormes en la prevalencia de la demencia senil", dijo Geda.

El estudio examinó el ejercicio, el uso del ordenador y la relación con riesgos neurológicos tales como el deterioro cognitivo moderado, explicó Geda.

El deterioro cognitivo moderado es la etapa intermedia entre la pérdida normal de memoria que ocurre con el envejecimiento y el comienzo del mal de Alzheimer.

Entre los participantes en el estudio que no hacían ejercicio físico ni usaban el ordenador, el 20,1 por ciento tenía un nivel cognitivo normal y el 37,6 por ciento mostraba señales de deterioro cognitivo moderado.

Entre los participantes que hacían ejercicio físico y usaban el ordenador, el 36 por ciento tenía un nivel cognitivo normal, y el 18,3 por ciento mostraba señales del deterioro cognitivo moderado





sábado, 26 de marzo de 2011

Reumatología y Diabetes

Preguntas y respuestas sobre salud:

Reumatología:
¿Se puede curar la artrosis?
La artrosis es un deterioro crónico de las articulaciones que suele alcanzar su clímax en la tercera edad, aunque en mucho casos los primeros signos radiológicos pueden verse a partir ya de los 20 años, y que, como tal es irreversible. Sin embargo, la actitud fatalista que se toma ante ella a menudo no está en modo alguno justificada. Aparte de tener un componente fundamental producido por los traumatismos repetidos, se ve influida por condiciones como el sexo femenino, la obesidad o la genética, al parecer relacionada con familias que tienen una mayor movilidad articular. Por lo tanto, la actitud fundamental ante ella es la prevención, actuando sobre los factores que pueden contribuir a su aparición o a exacerbarla cuando ya está presente. Entre estas medidas estaría el perder peso si hay obesidad, la utilización de bastones y otras ayudas en la vida cotidiana, correcto calzado que amortigüe la vibraciones y, por tanto los microtraumatismos articulares, etc. También los analgésicos y los antiinflamatorios pueden servir para aliviar el dolor y en muchos casos avanzados la cirugía puede resultar curativa.

¿Cómo puedo mantener mi movilidad el mayor tiempo posible a pesar de padecer artrosis?
No se debería contemplar la artrosis de un modo fatalista, como algo que habrá que sufrir sólo a costa de renuncias a una actividad normal, aunque el ejercicio inmoderado o el "maltrato" de una articulación estén contraindicados. En muchos casos será una buena idea perder peso, eliminando así la sobrecarga articular que supone la obesidad. La artrosis como tal no se cura, pero se puede tratar de aliviar sus manifestaciones, para ello es fundamental, en primer lugar, un buen diagnóstico, pero también una información adecuada sobre los síntomas y disfunciones, junto con unos consejos para una adecuada higiene articular. En muchos casos esto bastará para mantener una adecuada calidad de vida. Según las circunstancias, si es necesario se podrá indicar un tratamiento médico a base de analgésicos o antiinflamatorios que alivien los síntomas o, incluso, un tratamiento quirúrgico, tras el cual también se puede obtener hoy una calidad de vida aceptable.

¿Qué ejercicios puedo practicar si padezco ciática?
El dolor ciático se debe a la compresión de las raíces nerviosas lumbares bajas y sacras, normalmente debido a la protrusión del disco intervertebral - hernia de disco- y esa presión sobre la raíz nerviosa es la que provoca el dolor y los signos neurológicos sobre el lado afectado. También otras causas distintas de la hernia de disco pueden producir esa compresión de las raíces, y habrá, por tanto, que descartarlas. En la mayoría de los casos, unos días de reposo en cama, resultarán suficientes, con una recuperación progresiva de la actividad física, recurriendo, cundo sea necesario, a los analgésicos. En caso más rebeldes habrá que recurrir a un reposo más prolongado y a mediadas como la tracción, que en conjunto basta para un 90 % de los casos. Como último recurso quedan las infiltraciones de corticoides o anestésicos y la cirugía. Sobre el ejercicio, habría que decir que aquellos que no llegan a producir dolor no parecen perjudiciales, aunque hay que procurar todos aquellos que supongan un esfuerzo excesivo y, sobre todo, levantar pesos.

¿Cuál es la causa y el tratamiento del dolor de rodillas que padecemos varios miembros de mi familia?
En muchas familias parece haber una predisposición a estas molestias en las rodillas, que pueden deberse a un origen genético o, simplemente, ambiental, esto es, por unas condiciones de vida similares, como pueda ser una vivienda sin ascensor o un terreno accidentado que faciliten la sobrecarga articular. Por otro lado, el dolor en las rodillas puede ser referido, es decir, tener su origen en otra estructura anatómica, como la espalda o la cadera. Por tanto, la primera prioridad será establecer un diagnóstico preciso de las causas del dolor para después recurrir a un tratamiento específico que dependerá de esa causa, como inmovilización, tratamiento médico en enfermedades como la gota, analgésicos y antiinflamatorios en la artrosis, etc.

Diabetes:

¿Se hereda la diabetes?
No es exacto decir que la diabetes sea hereditaria del mismo modo que lo decimos, por ejemplo, de la hemofilia. Lo que sí está comprobado es que tiene un importante factor genético. Por ejemplo, en el caso de la diabetes tipo 1, la probabilidad de padecerla es de un 6 % para las personas que tienen un padre o hermano que ya la padece, frente a un 0,4 % en la población normal. Estas cifras, con ser significativas, están muy lejos de darnos un predicción precisa de quién va a padecer la enfermedad. Por otro lado, decimos que la diabetes tiene un origen multifactorial, lo cual quiere decir que la predisposición muchas veces no será suficiente sin otros factores desencadenantes. Y, en todo caso, hay que recordar que la enfermedad, o al menos no pronóstico, no se define por unos determinados patrones fisiológicos o químicos, sino por la existencia de daños o complicaciones, que muchas veces podrán ser evitados, o al menos, minimizados, con unas medidas preventivas y de estilo de vida adecuadas.

¿Cuáles son los factores de riesgo para la diabetes?
En general, se consideran como factores de riesgo para la diabetes la edad superior a 45 años, el tener alguno de los padres o hermanos diabéticos y la obesidad.

¿Cómo se controla la diabetes tipo 2?
Para controlar la diabetes tipo 2, aquella que en principio no es insulinodependiente, lo esencial es un cambio en el estilo de vida. Para ello es fundamental una dieta cardiosaludable- baja en grasas y colesterol- y con alto contenido en fibra. Junto a ello son fundamentales el ejercicio, la pérdida de peso y dejar de fumar para prevenir las complicaciones de la diabetes.

¿Qué consejos hay que seguir para que los niveles de glucosa en la sangre se mantengan normales?
En principio, es difícil fijar a priori los límites de "normalidad", pues para cada diabético hay unos "márgenes" diferentes. Por eso, lo recomendable es que estos límites se fijen individualmente para cada paciente por parte del médico, pues algunos pacientes presentarán síntomas con unos niveles más bajos que otros y algunos nunca presentarán síntomas, a pesar de unos niveles aparentemente elevados. Por eso si se comprueba que los niveles de glucosa pueden estar altos o demasiado bajos, o que se están aumentando las necesidades de insulina, o hay dudas sobre la dieta correcta, hay que acudir siempre al médico.

¿Por qué en unas ocasiones es más difícil controlar los niveles de glucosa que en otras?

En las personas con diabetes, los cambios en los niveles de glucosa dependen mucho más de la dieta que en la persona no diabéticas. Por ejemplo, el ayuno produce una bajada de glucosa que se manifestará sobre todo durante la noche o la madrugada, pero muchas personas tienen también una bajada reactiva de la glucosa entre las 2-5 horas después de una comida, precisamente cuando se ponen en marcha los mecanismos fisiológicos que se desencadenan tras los altos niveles de glucosa que se dan después de las comidas. En las personas diabéticas, esto puede estar influido por los fármacos o la insulina en dosis demasiado altas. Al mismo tiempo, también se pueden dar lugar a niveles elevados de glucosa por dosis demasiado bajas de insulina. Por otro lado el ejercicio físico no habitual también influye, así como las infecciones u otras enfermedades, que provocan una situación de stress al organismo, que, en el caso de los diabéticos, supone una mayor necesidad de insulina..

¿Hace falta que siga una dieta estricta aunque mi diabetes sea leve? Las formas más leves de diabetes pueden controlarse sólo con la dieta. Antiguamente se pensaba que la dieta tenía que ser baja en hidratos de carbona, pero hoy sabemos que se consigue un buen control de la enfermedad con una ingesta elevada de hidratos de carbono, siempre que se eviten los de absorción rápida, como los azúcares y dulces. Lo realmente importante es evitar las excesivas subidas de glucosa en la sangre, y eso por ejemplo depende mucho de una dieta en la que no que se consuma glucosa sola, sino acompañada con otros elementos, como lípidos y proteína. La fibra vegetal también retrasa, que no disminuye, la absorción de la glucosa, y es por tanto, muy recomendable. El objetivo del tratamiento será en cualquier caso minimizar los síntomas agudos que se deben a niveles demasiado altos o demasiado bajos de glucosa, y en prevenir las complicaciones a largo plazo. Al mismo tiempo, hay que controlar otros factores, que se pueden sumar a las complicaciones de la diabetes a largo plazo, como la hipertensión arterial, el consumo de tabaco, o la obesidad. Por lo tanto, las seguimiento de la dieta tienen una importancia capital en mantener unos niveles aceptables de glucosa y en minimizar la probabilidad de la aparición de complicaciones. Así que el padecer una diabetes en sus fases más iniciales no es dispensa para seguir una dieta adecuada que, en todo caso, nos permitirá al menos retrasar el momento en que sean necesarias otras medidas terapéuticas.

¿Si se padece diabetes, será necesario utilizar insulina?

Aunque los pacientes con diabetes no insulinodependiente tienden a tener un control de la glucemia cada vez más dificultoso, que a la larga es fácil que lleve a la necesidad de la administración de insulina, esto no es una regla fija. Lo importante a la larga es mantener un buen nivel de salud y una calidad de vida aceptable el máximo tiempo posible y evitar la aparición de complicaciones propias de la diabetes. En muchos casos incluso, se va a intentar retrasar todo lo posible la administración de la insulina precisamente con el fin de mantener una buena calidad de vida. No olvidemos que éste es el objetivo fundamental de toda intervención sanitaria, y sólo secundariamente lo sería el control de los niveles de glucosa. Por tanto, habrá que considerar cada caso individualmente y sopesar los beneficios y los riegos que el tratamiento con insulina puede suponer.

¿A qué complicaciones puede dar lugar la diabetes?
Las complicaciones a que da lugar la diabetes vienen dadas por alteraciones a nivel de los vasos sanguíneos o de los nervios.