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jueves, 7 de octubre de 2021

España tendrá casi tantos jubilados como trabajadores en 2050

  

El Envejecimiento de la población


 Hoy nos hacemos eco del presente artículo publicado por el periódico digital 65ymas.com, que por su interés lo suscribimos y publicamos.

El envejecimiento de la población europea se ha acelerado en los últimos 20 años, haciendo que cada vez haya  un porcentaje más alto de jubilados ​respecto a la población activa. Esto paso sobre todo en España, Italia, Grecia, Portugal, Francia, Finlandia y Alemania, según las últimas cifras sobre la tasa de dependencia publicadas por Eurostat.

La oficina estadística ha calculado que la tasa de dependencia, que mide el número de personas en edad de trabajar respecto a los mayores de 65 años, ha aumentado hasta el 34,8% en 2020, casi 9 puntos más que en 2000. En otras palabras, menos de 3 adultos por cada jubilado, aunque en muchos países de la Unión Europea el dato es aún menor.

En la región griega de Evrytania se registra la tasa de dependencia más alta de la Unión Europea, con un 78,3%, lo que equivale a poco más de un adulto en edad de trabajar por cada persona mayor de 65 años. En España es Ourense (Galicia) quién registra la tasa más alta según las cifras comunitarias para 2020, un 56,9%, lo que significa que hay 57 pensionistas por cada 100 cotizantes a la Seguridad Social en la provincia gallega.

Zonas rurales o remotas

Eurostat cree que este fenómeno se debe a que la mayoría de estas zonas con alta tasa de dependencia son rurales, motivando la emigración de los más jóvenes en busca de empleo o estudios. En el otro extremo, encontramos las regiones ultraperiféricas francesas de Mayotte y Guyana, con un 6,1% y un 11,7%, seguidas de la isla de Fuerteventura, con 16,5 jubilados por cada adulto entre los 20 y los 64 años. 

Las provincias españolas presentaron en 2020 tasas de dependencia muy diferentes, con casi  3 trabajadores por cada jubilado en las provincias del sur y el Mediterráneo, mientras que en el norte de la Meseta y en la costa cantábrica esa proporción se aproxima a un pensionista por cada 2 personas en edad de trabajar. 

Esta situación afecta a la sostenibilidad futura del sistema público de pensionespara el que hacen falta cada vez más fondos para hacer frente al número de beneficiarios de esas prestaciones de jubilación. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) prevé que la tasa de dependencia alcance el 53% en 2050 y el Banco de España estima un 60%.

España de las más perjudicadas

Por otro lado, Eurostat calcula que la a proporción de trabajadores por jubilado se reducirá drásticamente en los próximos 30 años, situándose en una media del 56,7%, menos de dos adultos en edad de trabajar por pensionistaEspaña, Portugal, Italia y gran parte del sur y este de Europa se llevarán la peor parte de ese envejecimiento poblacional.

La oficina estadística estima que 4 de las 1.169 eurorregiones de nivel provincial que componen la UE haya más jubilados que ocupados en 2050, y entre las que hay 2 provincias españolas, Zamora, que será la zona de la UE con mayor tasa de dependencia con un 111,3%, más del doble que en 2020, y León, que ocupa en cuarto lugar con 100,8 pensionistas por trabajador.

Las otras 22 provincias españolas tienen una tasa de dependencia mayor del 75%, que supone poco más de un trabajador por cada jubilado, entre las que destacan Asturias, las 4 provincias gallegas, las 9 que componen Castilla y León, La Rioja, Cantabria, las 2 provincias extremeñas y Ciudad Real, Cuenca, Albacete, Bizkaia, Teruel y la isla canaria de La Gomera.

Las otras treinta provincias se mantendrán con poco más de 2 trabajadores por jubilado, incluyendo las que tienen más población, según Eurostat, cuyos cálculos estiman que haya más de 66 pensionistas por cada 100 cotizantes en Sevilla o Valencia, 60 en Málaga, 56,7 en Madrid o 53,8 mayores de 65 años por cada 100 adultos en edad de trabajar en Barcelona.

Tan solo habría 5 territorios se sitúan por debajo del 50% y todos ellos se encuentran fuera de la Península Ibérica. Melilla tendrá la tasa de dependencia más baja de España, con un 41%, más del doble que en la actualidad. La Palma, Fuerteventura, la ciudad autónoma de Ceuta y la isla de Ibiza contarán con más de 2 trabajadores por jubilado.

martes, 12 de enero de 2021

Así se reparten las pensiones de jubilación por España

 

Jubilaciones en España


La pensión media de jubilación ascendía en diciembre a 1.170,26 euros, un 2,34% más que hace un año.

Un total de 6,12 millones de personas cobran una pensión de jubilación en España, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, lo que supuso en diciembre el abono de una nómina mensual de 7.168,76 millones de euros.

Cataluña es la región española con más jubilados, 1,1 millones de personas que cobran de media cada uno 1.191,05 euros, según los datos de diciembre. Por detrás se sitúan los 910.278 jubilados andaluces y los 786.244 madrileños. Estos últimos perciben además una de las nóminas más elevadas de España, con una cifra de 1.367,79 euros de media que se sitúa solo por debajo de País Vasco (1.437,71 euros) y Asturias (1.408,90 euros).

La pensión media de jubilación ascendía
en diciembre a 1.170,26 euros, un 2,34% más que el mismo mes del año anterior. Mientras, las nuevas altas de pensiones de jubilación en noviembre, última fecha disponible, son un 6,17% más cuantiosas que las nuevas pensiones de jubilación en el mismo mes de 2019, elevándose hasta los 1.371,62 euros al mes de media.


REPARTO DEPENSIONES Y PENSIÓN MEDIA POR AUTONOMÍAS:

 

jueves, 23 de julio de 2020

Zamora la provincia más envejecida de España

La caída de la natalidad envejece a las ciudades

Zamora es ya la provincia más envejecida de España, y la tendencia es que cada vez haya más personas mayores y menos jóvenes. Noticias preocupantes que en esta ocasión se encarga de difundir la Fundación Adecco, que ha llevado a cabo un análisis estadísticos con datos del INE y concluye que el índice de envejecimiento de Zamora supera el 300%. Esto es, hay tres veces más jubilados que menores de 16 años. Zamora es la provincia más envejecida de una de las comunidades con más jubilados. De hecho, la tasa de envejecimiento de la comunidad (201%) es la tercera más alta de España, solo superada por Asturias (224,5%) y Galicia (202,1%). El índice de envejecimiento nacional es del 125,7. 

El informe incide en que la tasa de natalidad en Castilla León sigue hundiéndose y en 2019 cayó hasta el 5,9% (5,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes). Por su parte, la esperanza de vida continúa su escalada y el pasado año se situó en Castilla León en 84,2 años.
En este contexto, la Fundación Adecco reabre el debate del talento senior como única alternativa para el futuro de España. "Ante cifras de envejecimiento de tal magnitud no es de recibo que un 40% de las candidaturas de los mayores de 55 años siga descartándose en los procesos de selección", destacó Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco. "Las políticas activas de empleo son el instrumento clave para que los seniors actualicen sus competencias y puedan competir en el mercado con garantías", dijo.
El estudio constata que en una década se ha disparado este porcentaje, ya que en 2010 estaba en el 175,99 por ciento, es decir, ha crecido en esos años más de 25 puntos. Respecto al dato de 2019, el dato se elevó en cuatro puntos porcentuales.
El documento revela que la tasa de envejecimiento por provincias, es mayor en Zamora, 304,18 por ciento, seguida por León, 241,03 por ciento; Salamanca, 215,84 por ciento; y Palencia, 215,16 por ciento. Asimismo, el valor porcentual en Soria es del 194,88 por ciento; en Ávila, del 197,76 por ciento; en Burgos, del 175,56 por ciento; en Valladolid, del 166,98 por ciento; y de Segovia, del 160,78 por ciento.
La relación cotizante-pensionista cerró 2019 con una cifra de 2,2, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5. "Este valor mínimo no garantiza, en el corto plazo, la sostenibilidad del sistema de pensiones y exige dar respuesta urgente a retos como la cronificación sistemática del desempleo entre algunos segmentos de la población o el desarrollo de nuevos nichos de mercado".

miércoles, 20 de mayo de 2020

Sin ancianos no hay futuro. Manifiesto europeo para la rehumanización de la sociedad. No a una sanidad selectiva




CORONAVIRUS



Habrá que revisar muchas cosas en los sistemas sanitarios públicos y en las buenas prácticas necesarias para llegar a todos y curarlos con eficacia. Pero nos preocupan especialmente las tristes historias de mortaldades de ancianos en residencias. Todo esto no habría ocurrido si no se estuviera abriendo paso la idea de que se pueden sacrificar sus vidas en beneficio de otras. Es lo que el Papa Francisco define como "cultura del descarte", que priva a los ancianos del derecho a ser considerados personas y los relega a ser solo un número y, en algunos casos, ni siquiera eso.

En muchos países, ante la necesidad de atención sanitaria está surgiendo un modelo peligroso que fomenta una "sanidad selectiva" que considera residual la vida de los ancianos. Así, su mayor vulnerabilidad, su avanzada edad y el hecho de que pueden ser portadores de otras patologías justificarían una forma de "elección" a favor de los más jóvenes y de los más sanos.

Resignarse a una solución de este tipo es humana y jurídicamente inaceptable. La base de la ética democrática y humanitaria consiste en no hacer distinción entre personas, ni siquiera a causa de su edad. Se trata de principios que forman parte de una visión religiosa de la vida pero también de los derechos humanos y de la deontología médica. No se puede aceptar ningún "estado de necesidad" que legitime o dé cobertura al incumplimiento de dichos principios. La tesis de que una menor esperanza de vida comporta una reducción "legal" del valor de dicha vida es, desde un punto de vista jurídico, una barbaridad. Que eso se produzca a través de una imposición (del Estado o de las autoridades sanitarias) ajena a la voluntad de la persona representa un intolerable atropello añadido de los derechos de la persona.
La aportación de los ancianos sigue siendo objeto de importantes reflexiones en todas las culturas. Aceptar que no tienen el mismo valor significa romper la trama social de la solidaridad entre generaciones y desmembrar toda la sociedad. No podemos dejar morir a la generación que luchó contra las dictaduras, que trabajó por la reconstrucción después de la guerra y que edificó Europa. Aceptar la muerte "anticipada" de los ancianos a causa de una mentalidad utilitarista es una hipoteca para el futuro, pues divide la sociedad en clases de edades e introduce el peligroso principio de que no son iguales.

Creemos que es necesario reafirmar con fuerza los principios de igualdad de tratamiento y de derecho universal a la asistencia sanitaria conquistados en los últimos siglos. Es el momento de dedicar todos los recursos que sean necesarios para proteger el mayor número de vidas posible y para humanizar el acceso a la atención sanitaria para todos. Que el valor de la vida sea siempre igual para todos. Quien rebaja el valor de la vida frágil y débil de los más ancianos, se prepara para desvalorar todas las vidas.

Con este llamamiento expresamos nuestro dolor y nuestra gran preocupación por el elevado número de ancianos que han fallecido en estos meses y esperamos que se desate una revuelta moral para que cambie la dirección en la atención sanitaria a los ancianos y para que estos, sobre todo los más vulnerables, jamás sean considerados un peso o, aún peor, inútiles.

lunes, 16 de marzo de 2020

Así quedan las pensiones este 2020



Pensiones 2020


Hoy nos hacemos eco de la noticia publicada en el diario “LAS PROVINCIAS”:
La pensión mínima para los jubilados de 65 años con cónyuge a cargo queda en 843,4 euros al mes en 14 pagas
La pensión media de los nuevos jubilados puso fin el pasado año (2019) a la caída que arrastraba desde 2015 y toca ya máximos nunca vistos. Las más de 300.000 personas que se retiraron en 2019 cobran una media de 1.345 euros al mes, que se eleve hasta los 1.466,13 euros para los que hubieran cotizado al Régimen General, lo que supone casi 50 euros más que un año atrás, cuando descendió a mínimos de 2012 al situarse en 1.420 euros. E incluso en el mes de febrero por primera vez en la historia los asalariados que se retiraron cobraron más de 1.500 euros de media. Concretamente 1.512 euros.
Y eso que diversos organismos públicos y expertos advierten de que la reforma de 2011, que endurece las condiciones para acceder al 100% de la pensión e incluye progresivamente más años de vida laboral para computar la pensión futura, genera un recorte en la cuantía de la prestación.
Con la última subida del 0,9 % aprobada por el Gobierno, el importe de la pensión mínima para los jubilados de 65 años con cónyuge a cargo queda en 843,4 euros al mes en 14 pagas, la de sin cónyuge en 683,49 euros y la de con cónyuge no a cargo en 648,68 euros mensuales.
Por su parte, la pensión máxima de jubilación se sitúa en este año 2020 en 2.683,34 euros mensuales.
Por su parte, la pensión mínima de viudedad para los titulares con cargas familiares se sitúa en 790,6 euros mensuales.
En el caso de ser mayor de 65 años o de tener una discapacidad mayor o igual al 65% la pensión mínima de viudedad es de 683,49 euros. Si el titular de la pensión tiene entre 60 y 64 años, la cuantía es de 639,4 euros, mientras que en el caso de los beneficiarios menores de 60 años la prestación es de 517,7 euros mensuales.
En el caso de las pensiones de orfandad, el importe mínimo asciende a 208,8 euros mensuales por beneficiario, mientras que si el beneficiario tiene menos de 18 años y cuenta con una discapacidad superior o igual al 65% la cuantía es de 410,96 euros mensuales.


jueves, 16 de enero de 2020

El pago de las pensiones afecta a la economía española


Más sobre pensiones


En España, 1 de cada 5 euros de gasto público se destinan al pago de pensiones, que ya representan el 20% del presupuesto del gasto público, superando al 20,2% de la media europea. En términos nominales, las pensiones se han incrementado en 40.000 millones, suponiendo un déficit para las cuentas públicas que han obligado al Estado a tomar medidas extraordinarias para afrontar su pago a través del Tesoro Público.Las pensiones no solo se enfrentan a la imposibilidad de nuevas revalorizaciones dentro de la capacidad presupuestaria, sino a una muy latente amenaza a la sostenibilidad y la garantía de las mismas. El sistema está colapsado y a la espera del abordaje político.

Los que han seguido la campaña electoral, habrán visto cómo el único debate acerca de las pensiones durante todos estos meses ha sido el de revalorizar las pensiones a los pensionistas, así como garantizar futuras revalorizaciones acorde con la evolución del Indice de Precios de Consumo (IPC). Sin embargo, poco se ha debatido sobre la situación que atraviesa el sistema, el déficit que soporta dicho sistema, así como las necesidades que debe afrontar.

De acuerdo con las cuentas del Estado, España está afrontando el pago de las pensiones con deuda. En otras palabras y para hacernos una idea, 150 euros de cada pensión que cobran los españoles jubilados se están teniendo que pagar con deuda pública. Una situación que con unos niveles de deuda pública del 97% sobre nuestro PIB, y ante la amenaza que supone el deterioro de la situación, debería preocupar mucho más a nuestra clase política, la cual se muestra bastante tranquila, a la vez de utópica, con la situación de las pensiones.

En el último año, el gasto de la Seguridad Social en pensione ha crecido el doble que los ingresos. España es de esos países que gasta más que la media en pensiones, con una tasa de sustitución del 83%, pero que, por otro lado, también se encuentra por debajo de la media en materia de recaudación. Esto ha provocado un agujero en las cuentas del estado, soportando un déficit estructural que no solo dificulta el pago futuro de las pensiones, sino que, visto de otra perspectiva, está comprometiendo el futuro de las pensiones en España.

Y es que, mientras cerramos el 2019 con una tasa de dependencia -relación entre número de cotizantes por número de pensionistas, de 2,33, se espera que, para 2050, y en referencia a las perspectivas del servicio de estudios de BBVA, BBVA Research, España llegue a la paridad en materia de relación entre jubilados y cotizantes.

En este escenario, el número de pensionistas por cotizantes sería de 1-1, lo que complicaría y haría imposible el pago de las pensiones por parte del estado sin la necesidad de afrontar deuda y un excesivo incremento de la presión fiscal a toda la población activa en el país. Una situación a la que llegaríamos por la imposibilidad de retomar las conversaciones del Pacto de Toledo. La situación de las pensiones representa una de las principales amenazas para la sostenibilidad financiera del país.

sábado, 22 de junio de 2019

Alternativas a la residencia




Viviendas confortables
  
En propiedad o en alquiler, un hogar es sinónimo de refugio y confortabilidad. Sin embargo, puede ser una trampa si no reúne las características necesarias para atender la fragilidad que se va sufriendo a medida que se cumplen años. En las últimas décadas se estudian y se ponen en práctica nuevas fórmulas asistenciales para que los mayores disfruten de independencia y asistencia más allá de la residencia.

Viviendas confortables

 En España hay 8.822.620 mayores de 65 años (2018) y la mayoría vive en su domicilio o en el de sus familias, ya que, según el informe del Imserso: las personas mayores en España (2016), solo 301.765 personas viven en residencias, aunque 1.195.276 hacen uso de la teleasistencia, la ayuda a domicilio y los centros de día.
Hasta hace unas décadas, la residencia parecía ser el lugar ideal para los mayores, pero la heterogeneidad del colectivo ha dado al traste con este modelo, que se ha quedado para los dependientes. Lamentablemente, no siempre las viviendas cumplen con los requisitos para que los mayores vivan; la falta de ascensor o un baño sin acondicionar son dos de los principales problemas.
Arquitectura y mayores:
Como en otros sectores, la arquitectura también busca respuestas a las necesidades de la Tercera Edad. La responsable del Programa de Mayores de la Fundación Arquitectura y Sociedad, Paz Martín Rodríguez –arquitecta técnica–, asegura que uno de los grandes retos de los arquitectos es “la rehabilitación y remodelación de viviendas existentes para adaptarlas a las necesidades de los mayores, todo ello dentro de entornos integradores”.
En su opinión, los nuevos pisos están mejorando en accesibilidad, pero no llegan a configurarse acorde con las necesidades del colectivo. “No existe una normativa estatal que recoja los cambios tipológicos necesarios para hacer viviendas para todos para toda la vida, ni tampoco para los mayores”, dice. “Cuestiones como la forma jurídica para la implantación del modelo, el acceso al suelo, los distintos derechos que se originan sobre las viviendas o los derechos y obligaciones de los residentes, ponen de manifiesto que todavía no estamos preparados para su desarrollo en España”, añade la experta, que señala que las soluciones que se dan hoy resuelven problemas concretos y parciales sin promover un debate general.
Pisos en alquiler:
Diversas fórmulas intermedias entre la vivienda independiente y la residencia se han puesto en marcha en los últimos tiempos. Un ejemplo son los pisos para mayores de 60 años construidos por el Consorcio Sociosanitario de Igualada (Barcelona), que gestiona también tres centros de día, una residencia y un servicio de atención domiciliaria. Su gerente Jordi Ferrer explica que la primera promoción se creó en 2008 al ver que se necesitaban las plazas de la residencia y en ella había personas que estaban bien de salud, con vida social y que no eran dependientes totales, aunque sí necesitaban ayudas puntuales.
La primera promoción, levantada sobre terreno municipal, constó de 66 apartamentos de 50 metros cuadrados cada uno con habitación doble, cocina, baño, salón comedor y terraza, muebles y electrodomésticos incluidos, diseñados con una estética moderna y funcional pero, sobre todo, adaptados a los mayores. Y la segunda se levantó en 2012 con 71 pisos –de 45 y 52 metros cuadrados– de las mismas características. Ambos edificios están en el municipio porque se busca la integración del colectivo.
Los edificios cuentan con un restaurante y un gimnasio en los bajos, abiertos al público, donde los mayores tienen descuento, además de una biblioteca y un hall para actividades propias. Y disponen de un portero las 24 horas del día, los siete días de la semana, que activa un protocolo de emergencia en caso de que los inquilinos tengan algún problema de salud o incidencia, ya que en las habitaciones y espacios comunes hay dispositivos de alarma que conectan con el móvil del trabajador, que incluso pasa lista si no ha visto a alguien. Los mayores vienen derivados de los servicios sociales municipales y no pueden ser propietarios de una casa o, en caso de tenerla, que su valor catastral no sea muy alto dado que los pisos están pensados para gente de pocos recursos. En estos casos, deben ceder su casa al alquiler social municipal. Pagan entre 600 y 700 euros en función de los metros cuadrados del apartamento, así como los gastos de agua, luz y gas –entre 230 y 300 euros–. El perfil de los usuarios ronda entre los 70 y 75 años y viven tanto en pareja como solos.
El gerente del consorcio indica que este tipo de viviendas “son menos costosas que una residencia” para las administraciones dado que no necesitan personal, salvo el servicio de portería. “La última promoción costó siete millones de euros, ya que el terreno al ser municipal fue gratuito, más unos 100.000 euros que costó equipar y amueblar los apartamentos”, puntualiza Ferrer, que añade que el modelo es exportable como un servicio más que se presta a los mayores, mientras las residencias deben verse solo para los dependientes.
Problemas de alquiler:
Aunque en España la mayoría de los mayores tienen pisos en propiedad, hay un porcentaje importante que vive en alquiler. Para paliar la situación de estos mayores, surgió hace diez años en Valencia la ONG Hogares Compartidos de la mano de Pilar Pardo, licenciada en Administración de Empresas, y Amparo Azcutia, trabajadora social. El proyecto consiste en conseguir viviendas apropiadas y de bajo coste de alquiler para que mayores con bajos recursos, principalmente personas con pensiones no contributivas, vivan dignamente en un piso compartido con otras de su edad. Gracias al apoyo de CaixaBank tienen operativos ocho pisos en los que viven 32 mayores, la mayoría varones de 60 años.
Amparo Azcutia señala que el proyecto surgió tras detectar la dificultad que tenían los mayores con bajas pensiones para acceder a un alquiler digno tras ser desahuciados de su casa, de haber perdido la suya por los avatares de la vida u otras circunstancias como la de no acceder a un alquiler social municipal porque se prioriza a las familias. “Solo se les alquilaban viviendas en mal estado, pisos donde se ejercía la prostitución, vivían inmigrantes o habitaciones en las que no tenían ninguna afinidad con las personas con las que convivían, lo que les obligaba a estar encerrados en sus habitaciones”, cuenta.
Hogares Compartidos busca viviendas a un “coste solidario”, en el que el propietario no busca beneficio. Los pisos son gobernados por los mayores –cada uno tiene su habitación– y se hacen cargo con sus pensiones del alquiler y gastos comunes. “En los hogares nadie se quiere ir, todos colaboran, y si hay alguien que necesite ayuda, los demás se la prestan porque se sienten parte de un hogar”, añade la trabajadora social.
Organización
La ONG organiza el grupo bien por edad, aficiones, gustos o empatía, agiliza los trámites legales del alquiler, pone en marcha el piso e incluso asiste a los mayores para buscar ayudas a las que tienen derecho y “limar con la mediación las asperezas o conflictos que surgen”. También organizan actividades una vez al mes para que no se conviertan en “pisos estancos”. “Solo uno de los pisos es de mujeres porque así lo quisieron, dado que la mayoría de los usuarios son hombres”, aclara Azcutia, que se lamenta de no poder dar respuesta a todos los que llaman a la puerta.
Azcutia argumenta que el concepto de envejecimiento está cambiando y que hay que buscar nuevas fórmulas. “La gente no quiere ir a una residencia si está bien, quiere un espacio cómodo en su entorno, donde vivir de forma independiente hasta que pueda”, dice convencida, mientras apela a la solidaridad de los que tengan un piso deshabitado a que colaboren con ellos.
(Transcripción hecha de un artículo publicado en la Revista MUFACE)


miércoles, 29 de mayo de 2019

Soledad, acoso y malos tratos hacia las personas mayores


Silencio y miedo



Hoy nos hacemos eco de esta mala noticia que desgraciadamente ocurre en este siglo XXI, publicada en la revista 65YMAS, que transcribimos.

 Silencio y miedo. Dos palabras con las que podríamos definir el día a día las personas de mayor edad que sufren malos tratos y abusos por parte de cuidadores o de sus seres más queridos.

Es innegable, el maltrato y el abuso a personas mayores es una de las expresiones de acoso oculto y silenciado más frecuente en nuestra sociedad. No es un tema que figure entre las cuestiones preocupantes de la vida pública del país, no es un tema del que se hable mucho.

A pesar de que los medios de comunicación nos hacen pensar que son casos aislados que saltan a las páginas de nuestros periódicos cuando una persona mayor en situación de dependencia, muere en casa sola o se denuncia públicamente un caso de maltrato en una residencia, la impotente y triste realidad es que es un problema constante, latente y silencioso.

Ahora oímos hablar mucho de la soledad que sufren muchas personas llegadas a una cierta edad, pues bien, ese aislamiento, esa soledad no deseada también es una forma de maltrato. Y nos concierne a toda la sociedad. 

Y digo que la soledad, el abandono  es uno de los tipos de maltrato que se producen porque este tiene muchas manifestaciones, desde las agresiones físicas, que suelen ser las más fáciles de detectar, las emocionales, los chantajes, las coacciones, el enseñamiento terapéutico o la explotación financiera y las expresiones de desprecio, forman parte de la vida de muchas personas mayores.

Y todas ellas sufridas a diario en la más profunda intimidad, a manos de sus seres queridos más cercanos, sin atreverse a denunciar y sin que nadie diga ni haga nada. Las víctimas son silenciadas, el miedo a la soledad y la vergüenza a denunciar a ese familiar querido o la dependencia económica, funciona como una asfixiante mordaza de silencio.

Es curioso, porque la falta de información, formación o recursos sobre este tipo de situaciones hace que menudo las propias familias o las personas más cercanas en el día a día de los cuidados, no sean conscientes de las vejaciones a las que someten a sus familiares más veteranos.

No es una cuestión marginal. Esa discriminación por motivos de edad se ha convertido en una de las tres grandes formas de discriminación en nuestra sociedad, por detrás del racismo y del sexismo.

Una sociedad avanzada no puede permitirse mirar hacia otro lado. Debemos hacer frente a las actitudes, prácticas discriminatorias y abusivas hacia las personas mayores y/o en situación de dependencia que vulneran sus derechos y que inevitablemente aumentan su riesgo de exclusión social.

Las voces de la experiencia no nos merecemos que nos traten con desprecio o con condescendencia, somos ciudadanas de pleno derecho y por nuestra vida recorrida a lo largo de estos años, nuestras aportaciones enriquecen a todos los niveles de la sociedad, desde nuestras propias familias, a nuestros barrios o incluso  en la política.

Y si a alguna persona no le queda claro, nuestros derechos no disminuyen con la edad. Si con 50 años somos ciudadanos de pleno derecho, envejecer, cumplir años o no poder disfrutar el 100% de nuestra autonomía física, no es motivo para perder nuestra dignidad, valor y derechos.

Asimismo, debemos recordar a nuestros representantes políticos, jóvenes y adultos que no contribuyan a perpetuar estos estereotipos falsos, seniles y anticuados hacia las voces más veteranas, que tienen el mismo derecho a formar parte de nuestros ayuntamientos y gobiernos.

Las arrugas deben y tienen cabida en la política española. Y es esencial que entiendan como agentes de opinión pública, como altavoces de la ciudadanía que son, que las expresiones de desprecio a la edad menoscaban la dignidad de cualquier persona. De cualquiera.

Quien niegue la existencia y la valía de nuestra aportación a la sociedad, está negando los derechos y la dignidad de casi el 20% de la población española.

Necesitamos empoderar con más contundencia a las personas mayores frente a los malos tratos. Empoderarlas para que ante posibles abusos o discriminaciones, sean capaces de detectar y denunciar por sí mismas. Pero además que su entorno también sea capaz de detectar, ayudar, denunciar y visibilizar estos casos cuando ocurran.

Las asociaciones de mayores debemos reclamar que nuestros derechos e intereses estén presentes en la agenda pública no solo en los periodos electorales, como en el que nos encontramos ahora, si no como un compromiso real en el día a día de las agendas de nuestros ayuntamientos, comunidades autónomas e instituciones del gobierno.

Pero además, si hay algo por donde urge empezar a exigir y reclamar a las autoridades y a la sociedad, es por la atención a las personas mayores con algún grado de dependencia o discapacidad. La inadecuada atención que reciben acaba minando su propia dignidad.

Exigimos un compromiso real también con todas esas personas mayores en situación de dependencia que mueren sin que nadie les reconozca dicha condición y por supuesto, sin recibir la ayuda que precisan. Considero que esa invisibilidad es la más indignante de las expresiones de la dependencia, la que destroza los ánimos para tirar para adelante.

En la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, estamos comprometidos con la calidad de vida de las personas, y obviamente con la de las personas mayores. Por eso, llevamos más de 10 años visibilizando a través de un programa de sensibilización, los malos tratos y abusos a los que nuestro colectivo se enfrenta.
De esa manera, el próximo martes 28 de mayo, organizamos en Galicia la “XLII Jornada sobre Prevención de los Malos Tratos y Abusos a Personas Mayores”,  la primera de las jornadas que realizamos en este año 2019, subvencionada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, a través convocatoria de subvenciones del 0,7 del IRPF y a la que invito a participar a todas las personas que de alguna forma su trabajo, su día a día es cercano a las personas mayores y también animar a todas las personas mayores que quieran empoderarse.

Para acabar con un problema, primero debemos reconocer que existe este problema y entender que nos afecta a todos y a todas. Hablemos de soledad, del abandono y de los malos tratos y abusos. Hablemos, investiguemos sobre ello, demos cabida a los testimonios, denunciemos, porque lo que no se cuenta, lo que no se habla, no existe.


sábado, 6 de abril de 2019

Estos son los mejores destinos preferidos para vivir de jubilado



Preferencias para vivir de los jubilados


Estos son los mejores destinos preferidos para jubilarse. Hay destinos en los que se puede vivir muy bien con poco dinero mientras descubres su patrimonio cultural, gastronómico y natural. 
El clima, los servicios sanitarios, la burocracia y el coste de la vida son algunos de los factores más importantes a la hora de escoger el destino de la jubilación, para aquellos que se retiran del mercado laboral con ganas de vivir una aventura. 
Teniendo en cuenta las experiencias de expatriados en los cinco continentes, la revista "International Living" elabora cada año el 'Índice Global de Retiro Anual' para evaluar los destinos de jubilación. 
Estos son los 10 mejores lugares de 2019 para jubilados:
   
1. PANAMÁ

PANAMÁ
El clima cálido del país centroamericano, la baja carga fiscal y el bajo coste del nivel de vida han convertido a Panamá a en un refugio tradicional para los jubilados y se ha coronado como el mejor lugar del mundo para jubilarse en 2019. La laxa fiscalidad del país caribeño, donde el los acuerdos fiscales dejan exentas de tributación a las pensiones percibidos del extranjero es junto al buen tiempo y la naturaleza del país, uno de los principales atractivos.
 
   2. COSTA RICA


Costa Rica

Esta nación centroamericana encabezó el índice del año pasado y en 2019 se mantiene con la máxima puntuación en la categoría de estilo de vida saludable, por su oferta de actividades al aire libre y sus sorprendentes paisajes naturales. 
Costa Rica también atrae a los jubilados por su gran comunidad de expatriados y las facilidades en el acceso a las propiedades inmobiliarias con el 'Visado del Pensionado'.
De esta forma, es posible conseguir un permiso de residencia si se tiene una pensión de más de 1.000 dólares mensuales en el país de origen, estando estos ingresos obtenidos en el extranjero libres de impuestos.
 
   3. MÉXICO



México

Completa el 'top 3' de mejores países para jubilarse otro destino centroamericano: México. Este país es un destino muy popular por su oferta de montañas, praderas, desiertos y regiones costeras.
México ofrece a los pensionistas una 'visa residente permanente', si garantizan sus ingresos de pensión extranjera y un bajo coste de vida en comparación con muchos otros países, según el índice.


   4. ECUADOR


Ecuador
Cuenca, Cotacachi y Vilcabamba son las regiones preferidas por los expatriados jubilados en Ecuador, mayoritariamente estadounidenses. Ahí, el coste de la vida es bajo, con una puntuación de 72 sobre 100, y el clima tropical es bastante agradable, con 95 puntos según la valoración de International Living. 
Según este índice de jubilación los recién llegados a Ecuador pueden disfrutar de atención médica asequible y se benefician de exenciones en ciertos impuestos como el IVA y descuentos en eventos culturales o transporte, entre otras ventajas.
 
   5. MALASIA


Malasia
La Federación de Malasia es uno de los países del sureste asiático que más atrae a los jubilados de todo el mundo gracias a su programa 'Malaysia: My second home', que ofrece la visa de residencia bajo unas condiciones financieras. 
Este destino destaca por su clima cálido y húmedo durante todo el año, así como por el paisaje con bosques y playas tropicales en cientos de pequeñas islas para explorar.
A ello se une un coste de la vida una atención médica pública y privada con precios relativamente bajos, así como la tranquilidad en del 25 país en el ranking del 'Índice de Paz Global 2018'.

   6. PORTUGAL


Portugal
En la séptima posición del índice de 2019 se sitúa Portugal, por su un clima cálido, su gente amigable y un ritmo de vida relajado. Las regiones costeras del Atlántico son populares entre los jubilados de todo el mundo.
El país luso es tranquilo, ocupa el cuarto lugar en el 'Índice de Paz Global 2018', con un estilo de vida prácticamente libre de estrés y vivir ahí es barato en comparación con otras naciones europeas.

7. ESPAÑA


España
La costa mediterránea de España atrae a millones de turistas en busca de sol, playas de arena y un ritmo de vida relajado con una gran gastronomía. Entre estos, destacan los británicos, muchos de los cuales escogen el país íbero como destino de jubilación. 
España se coloca como décimo mejor destino para retirarse por un coste de la vida relativamente inferior a los países de su entorno, así como por su excelente sistema de salud público, clasificado como el octavo mejor del mundo, en el 'Índice de acceso y calidad de la sanidad' en 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS)