viernes, 8 de junio de 2018

Profesión abuelo: el trabajo más difícil del mundo



Tener nietos se volvió en problema



Ha llegado a mis manos el presente estudio, de la Revista Semana,  del papel de los abuelos en la educación de los nietos. Dada su importancia lo inserto en este blog.


Dos generaciones atrás, los abuelos tenían un papel periférico en la crianza de sus nietos. De ellos solo se esperaba que dieran afecto y sabiduría. Otros estaban tan cansados luego de haber criado tres, cuatro y hasta más hijos, que sentenciaban que no querían formar a ninguno más. Pero hoy están en todas partes: en la consulta con los pediatras, en las charlas de psicólogos, en los eventos del colegio, en los parques, en la parada del bus. En fin, “están al tanto de todo como si fueran los papás, y muy vinculados a la educación de los nietos”, dice la psicóloga María Elena López.
Este nuevo papel de los abuelos se debe a que, por un lado, las mamás de hoy trabajan de sol a sol y aunque tienen la opción de pagar una niñera o de inscribir al niño en un jardín, no quieren dejarle el cuidado de sus pequeños a un extraño. “Prefiero que ella cuide a mi hija”, dice Sonia, mamá de una niña de 2 años.
Por otra parte, el aumento de la expectativa de vida ha hecho que el honor de ser abuelos llegue cuando todavía son adultos con mucho arrojo, como en el caso de María Teresa, una experta en lenguas que cuida a su nieto Simón, de tres años. “Corro con él, me agacho, le juego; todavía tengo bastante energía”, dice. Incluso los hombres están haciendo este papel a las mil maravillas. Catalina, madre de Luca, señala que ha sido su papá quien más la ha ayudado a cuidar a su pequeño. “Él lo recoge temprano, cambia pañales, da compotas y lo cuida todo el día hasta que vuelvo de la oficina”.
A pesar de que los abuelos hacen este trabajo con mucho amor, esa gran responsabilidad los ha vuelto ansiosos. “Yo me curo en salud para no embarrarla; medito mucho si debo decir algo o no para no ser una abuela metida”, dice María Teresa. Muchos no saben qué hacer porque son conscientes de que las pautas de crianza han cambiado y hay normas para cada aspecto de la vida del niño, desde la nutrición hasta cómo dosificarles la tecnología. Ahora no se les puede dar cítricos sino al año de nacidos, la comida debe ser sin sal ni azúcar, se les tiene que hacer estimulación desde muy temprano.
A pesar de ser abuelos muy competentes, algunos hasta con maestría y doctorado, los nuevos padres no los ven como oráculos de conocimiento debido a que hay muchos estudios nuevos sobre cómo lidiar los berrinches, el sueño, los juegos e incluso el lenguaje, y ante tanta información quieren controlar todas las decisiones acerca de sus hijos. Muchos no aceptan que los abuelos les digan a sus nietos las cosas en tono autoritario porque tienen una política de educación más abierta. Algunos, sin embargo, optan por no hacer caso. “A pesar de que yo pongo normas, al final del día ellos les dan dulce y les prestan el celular”, dice María, madre de un niño de 2 años.
Laura, por ejemplo, confía plenamente el cuidado de su hijo a su mamá, pero considera que lo sobreprotege y cuando intenta decirle de frente que no lo haga, su mamá se pone brava. “Siente que es un insulto pues es como decirle que ella, que me crió a mí, no tiene buenas pautas de cuidado”. Por eso optó por llevarla a las consultas con el psicoterapeuta para que él le dijera directamente que era crucial ponerle límites y fomentar la autonomía a su nieto. Para Sonia, la dificultad radica en “darle órdenes a mi mamá porque ella me está haciendo un favor”. Por eso decidió tener diálogos francos con ella e invitarla a las citas con el pediatra.
López, que los ha visto en su consulta y en conferencias que organizan los colegios para hablar de ese nuevo papel estelar, sabe que están angustiados porque los padres les dejan sus hijos a las siete de la mañana casi dormidos y los recogen a las siete de la noche en las mismas circunstancias. “Se dan cuenta de que la crianza está recayendo sobre sus hombros y eso los agobia”, señala la experta. Además, no quieren tener problemas con sus hijos por el cuidado de los nietos y temen meter la pata porque están desactualizados en esos temas. Por ejemplo, algunos no saben qué hacer cuando oyen a los nietos adolescentes decir groserías y se enfrascan en peleas porque creen que son malos modales, mientras que sus papás lo ven como nuevas formas de expresión. El mensaje es ‘cuídamelo, pero a mi manera’. Por eso hoy están de moda los talleres de psicología para abuelos en los colegios.
A pesar de todas las precauciones, se presentan roces. Jaqueline tiene bajo su cuidado casi todos los fines de semana a María Victoria, su nieta de 6 meses, y todos los lunes recibe la misma queja de su hija porque su bebé no le hace caso, llora y no duerme a las horas establecidas. “‘Tú le descuadraste el horario’, me dice”, señala Jaqueline. Tampoco saben qué hacer con la tecnología ni con los nietos adolescentes que también tienen a su cargo. Y aunque algunos querrían poner límites a este jardín infantil en el que se ha convertido su casa, no son capaces de decir no porque ven que sus hijos tienen dificultades en el trabajo y necesitan ese soporte. “¿Cómo no apoyarlos?”, pregunta Gloria, otra abuela que cría nietos. “Me sentiría culpable de no hacerlo porque lo piden no para irse a descansar sino porque tienen que trabajar”, añade. Además, la línea entre ser abuelo y papá es muy tenue y en el fondo muchos anhelan volver al papel de consentidores.
Ante esta situación, los psicólogos piensan que padres e hijos deben establecer acuerdos claros sobre las condiciones de esa ayuda. En algunos casos vale la pena decirles a los hijos que aceptan cuidar a los nietos pero con ayuda de una niñera. También consideran que hay que poner límites a los nietos, sobre todo los adolescentes, y decirles que “mientras estén en casa de los abuelos deben cumplir las normas de ese hogar”, dice López. No es importante que se vuelvan expertos en tecnología para no quedarse atrás con sus nietos. Lo ideal es entender que los tiempos han cambiado y que no están obligados a ser jóvenes ni a hablar en el mismo nivel con ellos. A los padres les pide que sean más flexibles porque los abuelos no pueden estar contando calorías ni los minutos que pasan los niños frente al televisor. “Son muy estrictos y ellos no pueden seguir al pie de la letra esa instrucciones”.
Un viejo proverbio dice que se necesita una aldea completa para criar a un niño. Con las familias cada vez más pequeñas el papel de los abuelos cobra mayor importancia para los nietos. En efecto, según un estudio de la Universidad de Oxford, su presencia les ayuda a su bienestar puesto que reduce el riesgo de que peleen con sus compañeros y otros problemas de comportamiento y salud mental. La idea no es acabar con ese nuevo papel, sino aprender a discutir las inquietudes con libertad de parte y parte. Los abuelos dan cosas muy importantes a sus hijos y nietos. “Si explican con calma las razones que tienen para establecer una norma o una rutina en los niños, los abuelos estarán más dispuestos a ayudarles”.
Las nuevas reglas
Con estos lineamientos se evitarán muchos problemas con sus hijos en la crianza de los nietos.
1 Aconseje solo cuando se lo pidan.
2 No espere establecer normas sobre comida, disciplina, televisión, juegos de computador o dinero. Simplemente siga las que han dispuesto los padres.
3 Establezca claramente los horarios y prepárese para negociar en caso de que se necesite.
4 Hable sin tapujos del trabajo que implica esto. Los abuelos no tienen por qué pasar dificultades en esta función.
5 No critique las decisiones de crianza.
6 No tenga mucha iniciativa en las actividades del niño. Limítese a hacer lo que le piden.
7 Malcriarlos es permitido pero sin exagerar. En todo caso sepa que los padres se enterarán de todos modos.
8 No deje que la crianza de los nietos acabe con el tiempo para sus intereses, viajes y actividades.


domingo, 22 de abril de 2018

Pensamientos para los abuelos




LOS ABUELOS

-        “El amor perfecto, a veces no viene hasta el primer nieto”.

-        “Los abuelos son magos que crean recuerdos maravillosos para sus nietos”.

-        Las abuelas son madres con un montón de cobertura dulce”.

-        “La abuela sostiene nuestras manecitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre”.

-        “Cuando Dios quiso crear algo lindo para todos los niños del mundo, creó a los abuelos”.

-        “Si hubiera sabido cuan maravilloso es tener nietos, los hubiera tenido primero”.

-        “Mis nietos creen que soy la cosa más vieja del mundo. Y después de dos o tres horas con ellos, yo también lo creo”.

-        “Convertirse en abuela es maravilloso. En un momento eres madre, luego sabia yde pronto prehistórica”.

-        “Nunca tengas hijos, sólo nietos”.

-        “Los hombres no se sienten viejos por tener nietos sino por saber que están casados con abuelas”.

-        “Cuando los abuelos entran en la casa, la disciplina salta por la ventana”.

-        “Una abuela es una maravillosa madre con un montón de práctica”.

-        “Los nietos son la recompensa de Dios por llegar a viejo”.

-        “La abuela siempre te hace sentir que te estuvo esperando todo el día, y ahora, el día está completo”.

-        “No entiendes realmente algo, hasta que se lo puedes explicar a tu abuela”.

-        “Una hora con tus nietos puede hacerte sentir joven otra vez. Más tiempo que ese te hará sentir que envejeciste rápidamente”.

-        “Desearía tener la energía de mis nietos, aunque sólo sea para defensa personal”.

-        “Los nietos no permanecen jóvenes para siempre, lo cual es bueno, porque los abuelos tienen un límite de fuerzas”.

-        Los abuelos son los únicos que a pesar de no tener facebook recuerdan tu cumpleaños”.

-        “Los abuelos que crían a sus nietos dejan huella en sus almas”.

-        Mis mejores deseos …A los nuevos abuelos …. A los abuelos expertos ….

-        Y a los que en cualquier momento lo serán.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Una abuela italiana de 93 años se va de voluntaria a un orfanato en Kenia


Una historia infatigable


Nos hacemos eco de la siguiente noticia: una abuela italiana de 93 años se va de voluntaria a un orfanato de Kenia, dado su trascendencia consideramos oportuna su difusión a través de este blog.
Italia ha caído rendida a los pies de la abuela Irma, una ‘jovencita de 93″, como la describe su nieta: Ha hecho su maleta, cogido su bastón y se ha ido a Kenia para echar una mano en lo que pueda en un orfanato. Una historia de solidaridad y coraje que se ha vuelto viral después de que su nieta compartiese la iniciativa de su abuela en su muro de Facebook.
Doña Irma es todo un ejemplo a seguir. Su vida ha sido una lucha continua y un ejemplo de valentía y saber tirar para delante incluso cuando el destino le ponía la zancadilla. Vecina de Noventana Vicentina, en Italia, con solo 26 años se quedó viuda con tres hijos a su cargo. Una de ellas murió después.
Una luchadora que no ha dejado nunca de cuidar de los suyos ni de quién la necesitaba a su alrededor, como cuenta su nieta Elisa Coltro en una entrevista: El pasado lunes Doña Irma emprendió un nuevo viaje, una nueva aventura. Se fue a Kenia como voluntaria, durante tres semanas, para ayudar en un orfanato en el que trabaja un matrimonio de su pueblo.
Desde hace tiempo colaboraba económicamente en lo que podía, pero este año quería hacer algo distinto. Así que un buen día le dijo a su hija que se iba a Kenia. “Yo voy, si me acompañas estoy contenta”, recuerda su nieta.
La abuela Irma, a sus 93 años, se ha ido como voluntaria a un orfanato en Kenia. Su nieta ha contado su historia, que se ha hecho viral, en Facebook
Y allá que se fueron el lunes madre e hija. “Se quedarán tres semanas”, informa Elisa, “o puede que mi abuela decida quedarse en Kenia y no volver jamás, todo es posible conociendo su gran corazón y su energía”.

La nonagenaria partió el pasado 19 de febrero del aeropuerto de Milán-Malpensa para pasar las próximas tres semanas de su vida.
De momento, Doña Irma está allí, ayudando. Mientras, las redes sociales se hacen eco de su aventura solidaria. Desde que colgase su nieta las dos fotos de su partida y su historia, el post suma 62.000 visitas y ha protagonizado titulares en muchos medios.
No imaginaba que sucedería todo esto. Mi madre me envió las fotos del aeropuerto y viendo a mi abuela, con su maleta rosa y el bastón me sentí tan orgullosa que escribí aquel post“, ha reconocido a “La Repubblica” Eliza Coltro.
La idea de África no surge de un ensueño. Resulta que Irma tiene unos vecinos en su pueblo de Noventa Vicentina (a pocos kilómetros de Vicenza, en la zona de Venecia) que están involucrados en esta ayuda humanitaria a Kenia. Son un matrimonio, según explicó la nieta, que desde hace diez años van anualmente un mes a un orfanato. Ella atiende a los niños y él se dedica a hacer pequeños arreglos materiales.
El orfanato fue fundado por un misionero de origen también vicentino, Don Remigio, “tan joven como mi abuela“, bromea Elisa, aunque ahora se encuentra en el hospital recibiendo atención médica.

miércoles, 24 de enero de 2018

El 71 % de los jubilados españoles se siente joven y con ganas de aprender



Jubilados con ansia de aprender


Así se desprende del barómetro "Retrato de un jubilado en España" elaborado por VidaCaixa en colaboración con la Obra Social "la Caixa". El informe, que realiza un análisis socioeconómico de las personas que hoy tienen entre 65 y 77 años y han dejado de trabajar. 
Cultivar la afición a la pintura
Algunos de los datos más destacados del estudio son: el 84 % de los jubilados se siente libre para dedicarse a aquello que más le interesa. Con una media de 70 años, el 91 % valora poder hacerlo con buen estado de salud y forma física. Por ello, se siguen cuidando. El 84 % practica ejercicio físico de forma habitual. Caminar es la actividad más frecuente (85 %), seguida de la natación (23 %), la gimnasia (20 %), el ciclismo (11 %) y bailar (10 %). 
Pasar tiempo con los seres queridos se encuentra entre sus principales prioridades. El 70 % asegura que pasa la mayor parte de su tiempo con familiares. El resto del día lo dedican a otras muchas actividades: leer (el 94 % lo hace), escuchar música (91 %), salir con amigos y familiares para disfrutar de una comida o una cena fuera de casa (91 %), dedicarse a sus aficiones (78 %), asistir a museos o exposiciones (74 %), a conciertos (57 %) o cuidar de sus nietos u otros familiares a su cargo (60 %). 
Disponer de tiempo libre convierte la jubilación en el momento perfecto para aprender cosas nuevas. El 34 % asiste a actividades formativas. De ellos, un 44 % decide realizar cursos vinculados a sus aficiones, un 24 % desea estar al día en nuevas tecnologías y un 22 % estudia idiomas. 
Asistir a centros de ocio para personas jubiladas es una actividad común para el 28 %. Además, disfrutan ayudando a otros. Durante el retiro un 26 % decide convertirse en voluntario. Quienes toman esta decisión suelen participar en más de un programa: habitualmente se dedican a apoyar a personas en riesgo de exclusión social y a personas mayores. 

Lo peor y lo mejor de la jubilación: 
El 65 % de los jubilados en España se ha adaptado sin problemas a esta etapa vital. Consideran que su jubilación es exactamente como la habían imaginado. Sin embargo, un 35 % opina lo contrario: adaptarse ha sido mucho más complejo de lo que esperaban. 
Preguntados sobre qué es lo mejor y lo peor, el tema económico ocupa un lugar central. La tasa de sustitución, es decir, el porcentaje de ingresos en la jubilación respecto a los ingresos que se tenían como trabajador en activo, se sitúa actualmente en torno al 80 %, haciendo que el retiro represente una importante pérdida repentina de ingresos. 
Por este motivo, disponer de ahorro privado para generar un complemento a la pensión pública es importante para ellos. Cuatro de cada diez aseguran haber ahorrado lo suficiente como para no preocuparse hoy por el dinero. Asimismo, un 31 % cree que no ahorró suficiente y piensa ahora que debería haberlo hecho. A pesar de que exista una planificación de ingresos y gastos previstos, el 32 % gasta más de lo que esperaba. 
En el plano social, el 67 % asegura que aprovecha al máximo su tiempo libre. Sin embargo, un 21 % echa en falta la rutina y un 22 % siente haber perdido reconocimiento social.


Generación tecnológica:
A pesar de no ser nativos digitales, la generación de jubilados rompe con el estereotipo de persona desconectada del mundo online. De media, poseen tres dispositivos electrónicos: tres de cada cuatro tienen un ordenador, smartphone y tablet. Incluso tienen aficiones relacionados con la tecnología: un 7 % tiene una videoconsola y un 4 % una cámara deportiva. 
Inquietudes por las nuevas tecnologías
También están estrechamente vinculados a las redes sociales. Facebook es su red social favorita. Un 46 % afirma usarla y, de ellos, el 65 % la usa, como mínimo, una vez al día o incluso varias veces en un solo día. YouTube es la segunda red social más utilizada. El 43 % la usa y el 76 % de quienes lo hacen entra una vez a la semana como mínimo. Además, están al día de las aplicaciones móviles más utilizadas: el 70 % tiene WhatsApp en su teléfono y el 20 % habla a través de Skype. 
El nivel de uso de las nuevas tecnologías se refleja también en el control de sus finanzas. El canal digital, web o aplicación móvil es el segundo más utilizado para el seguimiento de sus productos financieros, después de la oficina. El 32 % lo utiliza

martes, 19 de diciembre de 2017

Reconocer nuestros límites es la mejor manera de contribuir a una mayor seguridad vial


Tercera edad al volante



Transcribo este artículo de la revista MUFACE, que considero muy interesante para los jubilados:

Más de 1.800 personas fallecieron el pasado año en las carreteras españolas, 9.755 fueron ingresadas en hospitales en estado grave y 130.635 resultaron heridas sin necesidad de acudir a un centro sanitario en los 102.362 accidentes registrados con víctimas. Las cifras de la Dirección General de Tráfico (DGT) no son mera estadística; tras los números hay mucho dolor, sufrimiento e incapacidades de por vida. Rebajar los índices de siniestralidad en la carretera está en la mano de todos los conductores. También en la de los mayores de 65 años.

LOURDES S. VILLACASTÍN
Más de 26.510.000 personas tienen licencia para conducir en nuestro país y los mayores de 65 años suponen ya el 14% de los conductores, un porcentaje en aumento en los próximos años por el incremento del envejecimiento de la población. Según la DGT, el pasado año había 1.485.940 conductores entre 65 y 69 años; 1.058.469 en la franja entre 70 y 74 años y 1.256.159 que superaban los 74 años con licencias que van desde el clásico turismo y ciclomotor a remolques, tractores y otros vehículos de mayor tonelaje. No se puede conocer con exactitud cuántos de ellos circulan habitualmente por carretera, puesto que el carné de conducir permanece de por vida en manos de sus titulares, salvo infracciones graves o muy graves que exijan la retirada de la licencia por vía administrativa o judicial o porque los requisitos psicofísicos que se exigieron para otorgar el carné ya no son los mismos.
Si bien los mayores tienen la ventaja de tener más experiencia al volante, por contra cuentan con el inconveniente de que sus capacidades de respuesta merman con el paso de los años, aunque hay personas que conducen sin problemas. Reconocer nuestros límites es la mejor manera de contribuir a una mayor seguridad vial, ya que conducir no es un juego de niños.

Reconocer nuestros límites es la mejor manera de contribuir a una mayor seguridad vial

Cuándo dejar el coche
Muchas familias sienten preocupación cuando sus mayores se ponen al volante y se plantean si no es la hora de abandonar. Pero ¿hay que dejar de conducir por ser mayor? ¿Cuál es el momento para hacerlo? Y ¿quién debe tomar la decisión? Los expertos en la materia aseguran que no hay una edad concreta porque no hay una relación estrecha entre cumplir años y cómo se conduce, ni tampoco la ley lo determina. Sin embargo, todos coinciden en advertir que con la edad se pierden capacidades que repercuten en la conducción y en la toma de decisiones con rapidez. En muchas ocasiones, tiene además que ver con las enfermedades que se padecen y con la medicación.
El catedrático de Seguridad Vial de la Universidad de Valencia y presidente de la Fundación Española para la Seguridad (Fesvial), Luis Montoro González, explica que la pérdida de capacidades psicofísicas y el desconocimiento sobre los cambios que han experimentado la señalética, las vías y la conducción, en general, originan que los mayores sean más proclives a los accidentes. “Tienen una gran pérdida de capacidades psicomotóricas. Aumenta el tiempo de reacción, tienen menos fuerza en la frenada, peor manejo al volante. También una pérdida de rapidez en las capacidades mentales a la hora de interpretar, analizar y reaccionar ante una situación. Por ejemplo, hay más accidentes en las intersecciones, en las salidas de las vías rápidas y en las incorporaciones”.
Montoro añade otros factores: “Se fatigan más”, una conducción más lenta y peor coordinada, así como peor audición y visión. “No oyen ni distinguen bien los sonidos ni su procedencia exacta, aunque el problema más grave es la visión, ya que el 90% de la información de un conductor es la visual”, puntualiza.
Además, “tienen peor agudeza visual y menor adaptación a los cambios de luz. Problemas que se incrementan por la noche”. Según estudios de la Universidad de Darmstadt (Alemania), a los 65 años la posibilidad de deslumbramiento es cuatro veces superior a la de un conductor de 20; su campo visual se estrecha, por lo que tienen dificultades para medir el movimiento de un objeto si se viaja a más de 80 km/h. “Los problemas de visión hacen que tengan un cálculo más erróneo de las distancias y una percepción más tardía de las señales con posibles confusiones de los colores”, argumenta.
Los familiares suelen ser los primeros en dar la voz de alarma cuando van de pasajeros, ya que las señales de alerta no suelen ser detectadas por el propio conductor, la tendencia es pensar que es “el otro” el que conduce mal y no nosotros mismos. ¿Cuáles son esas señales? Luis Montoro indica que “confundir o equivocarse con frecuencia, tener pequeños golpes con el coche o cansarse aunque el trayecto haya sido muy corto” son indicios que indican que algo no va bien. También que se distraigan; se olviden o les cueste cambiar de velocidad, pisar el embrague o poner el intermitente; que sean incapaces de hablar y conducir al mismo tiempo; que el coche les genere ansiedad; que les toquen con frecuencia el claxon o que no sepan dónde están cuando van conduciendo.
Dejar el volante
Pero ¿quién tiene que decirles que deben dejar el volante? Los expertos insisten en que si no son conscientes de sus errores, deben ser los médicos y los centros de reconocimiento autorizados los que deben de valorar si esa persona es apta o no tras los análisis psicofísicos. Conducir está muy relacionado con la independencia y libertad de las personas y coartar esa posibilidad puede contribuir a incrementar el aislamiento, depresión y dependencia si no hay un profesional detrás que lo indique.
Aun así, dejar el carné no es nada fácil, ya que los test para renovar el permiso son ahora cada cinco años a partir de los 70 años en los permisos de tipo 1 y cada tres en los de tipo 2, según el Real Decreto 818/2009, del 8 de mayo sobre el reglamento de conductores, en vez del periodo de uno o dos años que existía con anterioridad. Un handicap en un colectivo en el que su situación física y psíquica puede variar en poco tiempo. “Esto da lugar a la posibilidad de aparición de enfermedades restrictivas o invalidantes, que son un riesgo y que no van a ser detectadas hasta que el sujeto no pase para hacerse el reconocimiento de renovación de su permiso de conducir”, puntualiza Montoro, que señala que están elaborando una guía práctica para las familias para saber cómo actuar.
Otros factores
David Fernández, técnico de Seguridad Vial de Race, señala que no es solo una cuestión de pérdida o disminución de reflejos o problemas motóricos, sino que la mayoría posee un vehículo de más de diez años, que resta seguridad en carretera, o uno de tecnología punta que no sabe utilizar. “Los vehículos han cambiado mucho, prestan más ayuda al conductor con tecnologías como el ABS (antibloqueo de frenos) y otros sistemas, pero ellos siguen funcionando al volante como cuando se sacaron el carné”, subraya para indicar la necesidad de que se formen cuando adquieran un coche nuevo.
Fernández indica que en los estudios que se realizan a los conductores, los mayores se ven muy capacitados para conducir por lo de que “la experiencia es un grado”, pero que esa percepción no es tan segura como ellos piensan: “Son más torpes y llevan viejos vehículos que reducen sus condiciones de seguridad. El resto de los conductores incluso los señala como un peligro”.
“La percepción de ellos no es la real, pero no podemos decirles que no conduzcan o limitarles por la edad, sino por cuestiones físicas, motóricas o psicológicas. Y subraya que “con los reconocimiento médicos hay que ser cautos”, porque “son demasiado laxos para detectar ciertas patologías”.
“Debería haber una mayor comunicación entre la Dirección General de Tráfico y Atención Primaria porque la situación de los mayores varía en poco tiempo; incluso la medicación que toman puede afectarles”, indica el técnico en seguridad vial, que asegura que de este modo se podrían plantear algunas limitaciones a la conducción del colectivo.
En la misma línea, Luis Montoro puntualiza que los reconocimientos tienen que hacerse “con mayor periodicidad y de manera más específica para los mayores”. Otras medidas incluirían informarles sobre sus enfermedades y su medicación en relación al volante; formarles e informarles sobre los riesgos de la conducción; y reciclarlos en materia de seguridad vial, normativa, señalización y riesgos.
Modificar el entorno vial para que las señales fueran más visibles, legibles, creíbles e inteligibles y mejorar las vías e investigar en profundidad cómo se producen los accidentes para determinar qué medidas tomar para la seguridad, son también otras medidas que, según el docente, podrían contribuir a las disminución de accidentes.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Seguridad Social se queda sin patrimonio tras seis años de déficit



La Seguridad Social en déficit


El balance del instituto previsor arroja unos activos en negativo por 176

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, hablando en un foro 
La Seguridad Social acabó el año pasado con su patrimonio neto en negativo. Después de seis años consecutivos cerrando los ejercicios con déficit creciente, los números rojos alcanzaban el 31 de diciembre de 2015 los 176 millones, según la cuenta general de la Seguridad Social.
El patrimonio de la Seguridad Social se acercó a los 70.500 millones de euros al acabar 2010. Ya al final de 2015 todos esos activos acumulados en la época de bonanza económica se habían quedado en 20.220 millones. Un año después, en un nuevo ejercicio en que los números rojos del instituto previsor batieron su propio récord del año anterior, todo ese patrimonio ya se había esfumado. Si se tratara de una empresa, la Seguridad Social estaría en quiebra. No es el caso. Le respalda el Estado y, por tanto, no está en riesgo.
Una prueba de esta falta de peligro es lo sucedido hace ya dos décadas. Entre 1996 y 2002, el patrimonio de la Seguridad Social ya estuvo en terreno negativo. Llegó a tocar suelo en 1999, cuando se situó en menos 11.003 millones de euros.

Continúa la caída

El balance patrimonial de la Seguridad Social no es lo mismo que las cuentas anuales que se presentan todos los años, y que en 2016 arrojaron un déficit de unos 18.600 millones. Aunque evidentemente entre ambas formas de contabilizar la situación del instituto previsor hay una estrecha conexión. El hundimiento del empleo, la devaluación salarial y el incremento constante del gasto en pensiones explican esta situación, que con total certeza se gravará al final de este año.
La mengua del patrimonio de la Seguridad Social ha corrido en paralelo a la reducción del Fondo de Reserva. En la hucha de las pensiones a finales de 2016 todavía se acumulaban unos 15.020 millones, una cantidad muy inferior a los casi 70.000 que llegó a tener antes de que comenzara a consumirse a finales de 2012. El remanente también será menos al acabar el año, ya que el Ministerio de Empleo habrá utilizado parte de ese dinero para pagar parte de las extraordinarias de verano y Navidad.


sábado, 14 de octubre de 2017

La buena alimentación para adultos mayores


Rica en nutrientes

  
Se habla mucho, en la actualidad, de una buena alimentación para mayores. Hemos de aclarar que no siempre el mayor puede acogerse a una buena dieta por distintas razones: soledad, recursos económicos, enfermedades etc. Ahí van algunas pautas o consejos a tener en cuenta en esa edad:

Una buena alimentación  es fundamental en cada una de las etapas de nuestra vida desde la infancia hasta la vejez. Los aspectos básicos de una dieta son los mismos a lo largo de nuestra vida, pero las necesidades nutricionales individuales cambian a medida que vamos envejeciendo. Además, la correcta absorción de los alimentos puede verse afectada por alguna enfermedad.

Los adultos mayores necesitan los mismos nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales) que los jóvenes, pero en cantidades diferentes. Algunos pueden ser más necesarios que otros. Además, para los adultos mayores la fibra es esencial para mejorar la digestión y evitar el estreñimiento.

Conforme envejecemos, requerimos menos energía (calorías) que cuando éramos jóvenes. Esto se debe a que los procesos naturales del organismo requieren menor energía cuando disminuye la actividad física y hay una menor masa muscular.

Aunque los requerimientos calóricos varían de acuerdo a la edad y al nivel de actividad, un adulto mayor requiere alrededor de 1600 calorías diariamente. Éstas deben elegirse cuidadosamente procurando que aporten los nutrientes necesarios. La recomendación es dividir las 1600 calorías en porciones de cada uno de los grupos incluidos en la pirámide nutricional:

Pan y cereales: seis porciones
Vegetales: tres porciones
Frutas: dos porciones
Leche y sus derivados: dos porciones
Proteína: dos porciones
Grasas: Usar con moderación

En tanto, los adultos mayores necesitan incluir dos porciones o 90 gramos de proteína diariamente en su dieta. Algunas opciones son carne, pollo, pescado y si éstos resultan difíciles de masticar puede suplirlos por huevos o frijoles.

Además, en la medida que vamos envejeciendo, aumentan nuestros requerimientos de calcio. Para mantener la masa ósea y reducir el riesgo de osteoporosis las recomendaciones de calcio deben incrementarse en un 20%.

Tanto los hombres como las mujeres mayores de 50 años deben consumir al   menos mil 200 mg. de calcio al día. La leche y sus derivados (queso, crema, yogurt) son las mejores fuentes de calcio, al igual que los vegetales de hoja verde y las sardinas.

Nunca es demasiado tarde para consumir más calcio, aunque también es necesario consumir suficiente vitamina D para poder absorberlo y realizar al menos 30 minutos de ejercicio diariamente.

La deficiencia de hierro es un problema común a medida que envejecemos y esto por lo general provoca anemia, cuyos síntomas son debilidad, fatiga y deterioro de la salud. La vitamina C, contenida en frutos cítricos, ayuda a nuestro organismo a absorber el hierro de los alimentos que lo contienen. Además es un excelente antioxidante lo que contribuye a retrasar el proceso de deterioro del organismo.

Los expertos recomiendan el consumo diario de entre 20 y 35 gramos de fibra (para un adulto) para mejorar el movimiento del tubo digestivo, moderar los cambios de azúcar y de colesterol en la sangre que se producen después de las comidas e incrementar la eliminación de las sustancias cancerígenas producidas por las bacterias en el intestino grueso. Se encuentra principalmente en los granos enteros, algunas frutas y verduras.

La vitamina A contenida en vegetales de hoja verde y los de color amarillo y naranja, ayuda a los ojos a adaptarse a una luz tenue, protege nuestra piel, así como otros tejidos.

El ácido fólico participa en la formación de glóbulos rojos y su carencia puede provocar anemia. Lo contienen los vegetales de hoja verde, algunas frutas, los frijoles y los productos de grano enriquecidos.

La vitamina B12 participa con los folatos en la elaboración de glóbulos rojosla ausencia de ésta provoca anemia y en algunos casos se le relaciona con problemas neurológicos. La carne, el pescado, el pollo los huevos y los productos lácteos son una buena fuente.

El zinc ayuda al organismo a combatir infecciones y a reparar los tejidos enfermos. Sus principales fuentes son: carne, mariscos, productos de grano y la leche.

Los adultos mayores necesitan tomar abundantes líquidos: de 8 a 12 tazas por día. Algunos alimentos proveen líquidos, pero aun así es necesario tomar todo tipo de bebidas, jugos, leche, sopa, té o café, que pueden incluir además otras sustancias nutritivas, sin olvidar la mejor opción que es el agua pura.


Cada persona es diferente, por lo que es recomendable consultar con el médico cuáles son sus requerimientos alimentación para su caso en particular tomando en cuenta su edad, estado de salud y la actividad que realiza diariamente.

jueves, 3 de agosto de 2017

El gasto en pensiones crece en julio un 3%, hasta alcanzar un nuevo récord

Informe sobre la Seguridad Social

Hoy nos hacemos eco del siguiente informe que refleja el mal estado de la Seguridad Social. 
El número de pensionistas alcanza un nuevo máximo histórico al superar los 9,52 millones
La Seguridad Social destinó en el presente mes de julio la cifra récord de 8.770,7 millones de euros al pago de las pensiones contributivas, un 3% más que en el mismo mes de 2016, según datos publicados este martes por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
El gasto global del conjunto de pensiones llegó a superar el 8% interanual en la antesala de la crisis (2008). Tras 14 meses subiendo a tasas interanuales inferiores al 3%, ya son 15 los meses consecutivos en los que el gasto crece a tasas del 3% o superiores. La tasa de julio es ligeramente
La mayor parte de los más de 8.770 millones de euros destinados a pagar la nómina de las pensiones fue a parar a las pensiones de jubilación, con 6.202,4 millones de euros (+3,6%), seguidas de las pensiones de viudedad, a las que se dedicaron 1.527,6 millones de euros (+1,4%).
Por su parte, a las pensiones de incapacidad permanente se destinaron 888,8 millones de euros (+1,6%), las de orfandad supusieron 129,9 millones de euros (+1,29%) y las pensiones en favor de familiares totalizaron 21,9 millones de euros (+4,6%).
El número de pensiones avanzó en julio un 1,1% respecto al mismo mes de 2016, hasta 9.521.991 pensiones, nuevo máximo histórico.
Aunque la tasa de crecimiento interanual de julio no es de las más altas dentro en la serie histórica de la última década, con ella ya se acumulan 18 meses consecutivos de crecimientos superiores al 1%. En términos mensuales, el número de pensiones se incrementó un 0,16% en julio.
Del total de pensiones, más de la mitad, 5.828.180, fueron pensiones de jubilación, con un repunte del 1,6% respecto a julio de 2016, mientras que 2.361.519 eran pensiones de viudedad (+0,07%), 949.107 de incapacidad permanente (+0,9%), 342.330 de orfandad (+0,00%), y 40.855 a favor de familiares (+2,5%).
La pensión media sube casi un 2%
La pensión media de jubilación se situó al inicio del presente mes en 1.064,2 euros mensuales, casi un 2% más que en igual mes de 2016.
Por su parte, la pensión media del sistema, que comprende las distintas clases de pensión (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares) se situó en julio en 921,1 euros mensuales, lo que supone un aumento interanual de casi el 1,9%.
En concreto, la pensión media de viudedad se situó en el séptimo mes del año en 646,88 euros mensuales, un 1,3% más que en igual mes del año pasado, mientras que la de incapacidad permanente alcanzó una cuantía media de 936,47 euros mensuales, con un incremento interanual del 0,6%.
Asimismo, la pensión media de orfandad ascendió a 379,53 euros mensuales, casi un 1,3% más que en julio de 2016, mientras que la de a favor de familiares se situó en 536,26 euros al mes, con un repunte del 2%.
La pensión de las mujeres, inferior a la de los hombres
La edad media del pensionista contributivo es de 72 años (73 en las mujeres y 70 en los varones). La mayor parte de las pensiones contributivas que paga la Seguridad Social se concentran en los tramos de mayor edad, dado que el grueso de las pensiones son de jubilación.
Así, se contabilizan más de 1,7 millones de pensiones contributivas en el tramo de 65 a 69 años; más de 1,6 millones en el de 70 a 74 años; más de 1,5 millones en el de 85 y más años; más de 1,3 millones en el de 80 a 84 años, y más de 1,27 millones en el de 75 a 79 años.
Por sexos, el 51,4% de las pensiones contributivas del sistema (4.896.012) las reciben mujeres, frente a 4.625.816 pensiones percibidas por varones.
La pensión media de jubilación percibida por mujeres alcanzó en julio la cuantía de 781,77 euros, en contraste con los 1.233,62 euros mensuales que reciben de media los varones. La brecha entre ambos sexos, en valores absolutos, es de casi 452 euros.
De las más de 9,5 millones pensiones contributivas existentes en julio, una de cada cuatro (el 25,6%, algo más de 2,4 millones de pensiones) reciben complemento a mínimos. De ellas, el 44,2% son pensiones de jubilación; el 30,6% de viudedad; el 12,3% de jubilación procedente de incapacidad; el 6,5% de orfandad; el 5,3% de incapacidad permanente, y el 0,9% a favor de familiares. A ello hay que añadir 1.452 pensiones del SOVI que reciben mínimos y que representan únicamente el 0,4% del total de pensiones contributivas.