viernes, 16 de octubre de 2015

Decálogo de las personas mayores


 
Geriatría y mayores

Elaborado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Este documento expone en diez puntos algunas evidencias… no siempre evidentes:

1. El alto envejecimiento de la población española es un logro histórico. El envejecimiento de un país es consecuencia de su progreso. España es un ejemplo y debemos felicitarnos por ello. En ningún caso este envejecimiento debe presentarse como una carga o problema.
2. Toda persona mayor debe sentirse orgullosa por haber llegado ahí. Para un individuo, envejecer supone haber sobrevivido a enfermedades, accidentes, etc. y debe sentirse afortunado y orgulloso por llegar a mayor.
3. La vejez puede ser una etapa de la vida tan positiva como cualquier otra. Con los progresos de la ciencia y del desarrollo económico y cultural, la vejez puede ser y es, cada vez más, una etapa de la vida tan plena como cualquier otra: productiva, creativa, afectiva y llena de relaciones sociales, de calidad de vida e independencia, etc. Los estereotipos negativos que con tanta ligereza se hacen hacia los mayores resultan muy inadecuados y no son ciertos.
4. No es justo que se fomenten temores y sobresaltos en las personas mayores. Los españoles que llegan a la vejez se merecen vivir sin sobresaltos. Han hecho méritos y esfuerzos para ello. No parecen justos los mensajes frecuentes, emitidos por diferentes grupos, referentes a la pérdida parcial de derechos adquiridos: pensiones y atención sanitaria principalmente.
5. Tienen que desaparecer todas las formas de discriminación por la edad. La edad no debe ser un factor de discriminación en los aspectos educativos, laborales, asistenciales, etc. Así, no es de extrañar que los malos tratos (por negligencia, explotación, psicológicos, etc.) se produzcan en los mayores con mayor frecuencia que en ningún otro colectivo.
6. La dependencia no es consecuencia de la edad. Las situaciones de incapacidad o dependencia son más frecuentes con la edad, pero en modo alguno son una consecuencia de la misma. Se deben a problemas de salud. Hoy, la ciencia nos dice que es posible disminuir la frecuencia e intensidad de la dependencia y retrasar su aparición. Otros países ya lo están consiguiendo y en el nuestro no estamos haciendo las cosas bien, ya que muchas situaciones de dependencia nunca debieran haberse producido.
7. Es posible disminuir la frecuencia e intensidad de la dependencia. La educación sanitaria, la prevención, el control y adecuado manejo de las enfermedades y la recuperación de la función perdida son las medidas necesarias para disminuir la dependencia. Con los recursos sanitarios actuales que tiene nuestro país, es posible conseguir dichos objetivos, siempre que se reorienten hacia la población envejecida que ahora atienden.
8. La atención geriátrica es un derecho básico al que, hoy en día, no tienen acceso la mayoría de las personas mayores cuando lo necesitan. La ciencia ha demostrado que la Geriatría es una especialización sanitaria eficiente e imprescindible para limitar la dependencia en su justa medida, disminuir el sufrimiento y aumentar la calidad de vida de las personas ancianas con problemas de salud más complejos. En nuestro país no está garantizado el derecho a una atención específica a la salud de las personas mayores contemplado en el artículo 50 en nuestra Constitución. No puede esperar más tiempo.
9. Es necesaria una Ley de Dependencia justa y que apoye a las familias. Cuando las situaciones de dependencia se producen, es preciso ayudar a las familias en los cuidados, con la potenciación domiciliaria en primer lugar, y con internamientos temporales o definitivos cuando se requiera, en centros donde se garanticen los cuidados de calidad. También en este aspecto en España estamos por debajo de la media europea. Una ley justa, universal y equitativa sobre la dependencia es una necesidad urgente.
10. No se debe relacionar vejez con terminalidad. La vejez termina con la muerte. Pero también, a veces, la infancia, la juventud y la madurez pueden terminar de la misma manera. No existen argumentos científicos ni humanos para relacionar vejez con terminalidad, algo que, con frecuencia, se transmite incluso desde ámbitos sanitarios. Otra cuestión son los cuidados que se tienen que dar al final de la vida, que siempre son complejos y difíciles, a los cuales da respuesta la Geriatría.

 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nos estamos haciendo mayores


 

 
¡Cómo pasa el tiempo!
 

Han pasado los años, las estaciones y los meses sin poderlos frenar en su velocidad; pasa el tiempo inexorablemente. Atrás dejamos aquellas sendas que nos trajeron ilusiones, alegrías y tristezas, pequeños altos en este camino que, aunque duro, todos deseamos vaya para largo. Ahora, parece que hemos cambiado el paso y que otros comienzan a adelantarnos al grito de que nos vamos haciendo viejos. Admitimos, aunque a regañadientes, que nuestra zancada no sea tan joven como la de antes, aunque intentamos ganar el ritmo perdido echando mano de nuestras experiencias de la larga caminata que hasta aquí nos ha llevado.
Me molesta el nuevo adjetivo ordinal que se nos aplica a nuestra edad, concretamente, el que  se nos cataloga o clasifica como la  ¨Tercera Edad”. La connotación de tercera lleva consigo el someternos a una categoría muy baja en nuestro recorrido, ya que nos suena a tercera división o a billete vulgar de tercera en los antiguos trenes  etc. No estoy de acuerdo con ese merecimiento o catalogación, prefiero ser llamado “Mayor”, o “Viejo”, a pesar de todo lo que encierra dicha palabra. En el estudio de los pueblos antiguos y sus civilizaciones observamos el privilegio, respeto y dignidad que los mayores representaban en el ente familiar, participaban en los llamados consejos familiares y tenían la máxima autoridad en las decisiones familiares, dada la experiencia acumulada por su edad.
Definitivamente, nos vamos haciendo mayores ¿Y qué? Todos deseamos llegar a más mayores, aunque nos llamen viejos. Atrás quedaron aquellos años que desde nuestra niñez queríamos acelerar el tiempo para satisfacer las ansias de dejar de ser niños. Hasta hace poco nunca pensábamos en un final, lo veíamos tan lejano que nos considerábamos casi eternos. La llegada de esta etapa en la que se presentan y afloran las limitaciones, especialmente físicas, nos hace pensar más en un declive que anuncia un final ¡Ojalá lejano! que no dejamos de asumir. Ahora, nos damos más cuenta que nuestra estancia aquí es pasajera y que el hombre nace para morir y dar paso a nuevas generaciones ¡Que sería de este Mundo en caso contrario! Habría más paro, los jubilados aumentarían y la capacidad de recursos disminuiría considerablemente en las naciones de toda la Tierra.
No todos los que nacimos esos años, desgraciadamente, han podido llegar a nuestra edad actual. Miramos hacia atrás y recordamos a aquellos amigos o compañeros que quedaron en el camino y tristemente no pudieron disfrutar esta jubilación que también ellos anhelaban.
Las siguientes vivencias de niño en el mundo rural o formas de vivir, acontecimientos, costumbres y aficiones de aquella época nos identifica ya como mayores:
- Llevábamos, como consecuencia de aquella posguerra, algún que otro cosido en aquellos pantalones cortos de pana, calcetines altos y zapatillas de piso de goma.
- Vivimos la época en que el cine empezaba con el “Nodo” de marras y casi siempre incluía temas taurinos.
- Nos mandaban nuestras madres ir a por leche, a la casa de aquellas familias que tenían vacas, con aquellas lecheras blancas  de porcelana y casi siempre nos preguntaba la mujer que nos encontraba  ¿Quién está malo en tu casa? Considerando tal alimento propio de enfermos porque lo cotidiano eran las sopas.
- Empezábamos con los cigarrillos de hoja de vid y más tarde pasamos a los Peninsulares (12 letras), Celtas y con suerte pillábamos algún Bisonte en las fiestas o en algunas bodas.
- Disfrutábamos del teatro siendo bien niños. Con nuestra tajuela en mano íbamos hasta el salón donde también se celebraba el baile; era la semana cultural de aquella época, ya que unos comediantes aficionados venían de un pueblo llamado Venialbo (Zamora) a representar 4 ó 5 obras de su repertorio. Representaban obras que impactaban mucho en aquella época como: “La hija de Juan Simón”, “Don Juan Tenorio” etc. ¡Todo un oasis de cultura popular!
- Bebíamos los domingos de verano, si nos llegaba la propina, una bebida refrescante llamada “Sinalco”, aún no se comercializaba la “CocaCola” ni la “Fanta”.
- Comprábamos 2 reales de pipas y nos llenaban el bolso.
- Nos influyó tanto la Peseta que, a pesar de utilizar hace tiempo los Euros, aún seguimos calculando determinadas cosas con ella.
- La mili ofrecía mucha influencia en los jóvenes del mundo rural. Era una comunicación con el exterior, conocer y convivir con otros jóvenes y, sobre todo, esa manera de acatar y obedecer al poder militar durante ese año, o año y medio de acuartelamiento.
- Los domingos de cuaresma no había baile. La juventud se consolaba acudiendo de paseo a la Estación de Ferrocarril, soñando, tal vez, en la existencia imaginaria de otros lugares más comprensivos y tolerantes. 

Seguro que los de mi época os identificáis con el recuerdo de tales cosas ¿verdad? Que forman una muestra en la larga lista de detalles y vivencias que cada uno guardamos imborrables en nuestra memoria, ya que lo actual lo grabamos mal y borramos pronto.
¡Vale que nos vayamos haciendo viejos! ¡Pero con la cabeza bien alta y a mucha honra!  Que no hay peor vejez que la del espíritu y recuerda que vivimos en un mundo cada vez más activo y comunicativo, en donde la actualidad del minuto presente pronto se convierte en el ayer.

 

martes, 9 de junio de 2015

El legado de mi abuelo, un vínculo eterno




El legado de mi abuelo






El legado que me dejó mi abuelo no se mide en bienes materiales, ni siquiera en viejos relojes detenidos o en fotografías en blanco y negro.
El autentico regalo fue el tiempo compartido, los lentos paseos arrastrando hojas secas del colegio a casa, el sabor del chocolate que guardaba en su bolsillo o las horas frente a un mar en verano del que conocía mil historias. Mil relatos que cabalgaban entre la realidad y su inventiva.
Los abuelos son ese vínculo tan intenso entre generaciones encargados de trasmitir valores, de educar desde las emociones, desde la experiencia y una serena complicidad. Son parejas de juego, confidentes y consejeros. El papel de abuelo tiene múltiples facetas básicas en nuestra sociedad.
Si bien el papel del abuelo es también el de educar, su misión no es exactamente la misma que la que deben tener las madres y los padres. Un abuelo, una abuela, ya ha vivido su instante de paternidad, ahora, es momento de ejercer un rol diferente, e incluso de revisar la propia infancia. Son árboles de vida donde cobijar a las nuevas generaciones.  

El abuelo, mi pedestal y reserva de sabiduría  
Nunca llegamos a saber si nuestros abuelos pidieron serlo. Los nietos llegamos al mundo esperando ser amados, cuidados y empujados al mundo con confianza y seguridad. Todo niño necesita establecer vínculos firmes con aquellos que les rodean, y si son importantes los padres, no lo son menos los abuelos.
Nosotros, llevamos un poco de su sangre y, de algún modo perpetuamos su legado con nuestra generación, no obstante, aún hay muchos más aspectos que nutren este vínculo y que va más allá de un código genético en común.

1. Los abuelos pueden parar el tiempo
 ¿Conocías esta capacidad presente en la mayoría de los abuelos? Cuando volvías del colegio y tu abuelo venía a recogerte, sabías que la tarde iba a vestirse entonces de un modo más distendido, más relajado. Tampoco sabemos si nuestros abuelos habían pedido “retomar” con nosotros su propia infancia, pero, de algún modo, estaban casi condenados a ello.



 Compartían nuestros juegos, nuestros puzles. A día de hoy son ya bastante hábiles con las tecnologías incluso. Comparten risas y confidencias con sus nietos, establecen instantes con una carga emocional intensa y diferente a la que construyen con sus padres.
Los abuelos casi nunca sancionan, son un poco más permisivos, y además, saben escuchar. Tienen tiempo, y más aún, consiguen que “el tiempo se detenga para sus nietos”.

2. El rol del abuelo y el rol de la abuela
Este dato resulta curioso a la vez que cierto en la mayoría de los casos. Según diversos estudios de gerontología y psicología familiar, el papel que ejercen los abuelos suele ser diferente del que llevan a cabo nuestras abuelas.
Ellas son pura dedicación, cuidado y atención. Son ellas quienes se preocupan de nuestra alimentación, de nuestro bienestar, ellas quien en cierto modo, más centradas están en la realidad y en el día a día con tal de ser útiles. Los abuelos, por su parte, proporcionan ese conocimiento del pasado y un legado personal que transmitir a los nietos a través de mil historias, de mil relatos que los niños atienden con los ojos despiertos y el corazón encendido.

 A los niños les encanta escuchar historias, conocer su origen, ver el mundo desde la mirada sabia del abuelo y la abuela. Es una sabiduría única que se perpetua de generación y generación y que nunca se olvida.

3. Son aliados en instantes de crisis
 El abuelo y la abuela son esos árboles inmensos donde cobijar a toda la familia en instantes de armonía y en épocas de tormenta. Los adolescentes, por ejemplo, suelen encontrar cierta calma al tener ese vínculo con sus abuelos que a su vez, sirve de mediador con los padres.
 Se les critica a menudo a los abuelos por ceder demasiado, por no poder dar nunca una negativa y ser algo partidistas hacia los nietos antes que a los hijos. Los abuelos están en un instante de su vida donde dejan ya a un lado los conflictos y priorizan el valor emocional, y la cercanía de los suyos por encima de todas las cosas.
Mi abuelo no solo era un contador de historias, era un hombre que no soportaba el silencio de una casa vacía o el ruido de un salón donde flotaban las discusiones y las peleas. Mi abuelo era un océano de calma que aportaba brisa serena en los instantes de crisis familiar. Nadie supo nunca como lo hacía, pero gracias a él, obtuve una infancia segura y feliz. Como muchos otros. Y llena, muy llena de legados personales más valiosos que el tesoro de esos piratas de sus historias de lobos marinos.

martes, 19 de mayo de 2015

Bruselas pulsa el botón de alarma: el número de jubilados se duplicará en las próximas décadas

                  

                  Informe de la Comisión Europea
 
Un informe de la Comisión Europea alerta de que, en 2060, los Veintiocho tendrán un pensionista por cada dos empleados, frente a los cuatro actuales, y que los gastos asociados al envejecimiento de la población en dicho periodo pasarán del 2% al 26% del PIB. En este escenario, las firmas de inversión insisten en la importancia del ahorro privado.
Nadie pone en duda que Europa ha dejado atrás lo peor de la crisis y que la recuperación económica empieza a tener forma, pero tampoco que tenemos numerosos frentes abiertos. Uno de ellos es afrontar el rápido envejecimiento de la población en las próximas décadas.
Según publica el diario El Economista, la Comisión Europea alerta de que  en 2060 habrá un jubilado por cada dos empleados, frente a los cuatro actuales.
La estructura de edad de la población cambiará “dramáticamente en las próximas décadas debido a la fertilidad, la esperanza de vida y las tasas migratorias. Entonces, será mucho más vieja que ahora", dice el documento.
Como consecuencia de esta alteración, insiste Bruselas, el gasto asociado al envejecimiento poblacional podría dispararse en ese periodo temporal, pasando de representar un 2% del PIB continental a un 26,6%. Esto significa que, si se cumplen las previsiones, Europa tendrá que destinar más de uno de cada cuatro euros disponibles en hacer frente al envejecimiento de los ciudadanos comunitarios.
En España, por ejemplo, las pensiones se ‘comieron’ casi un 38% de los Presupuestos Generales de este ejercicio. Fue la mayor partida de todas que alcanzó 131.659 millones de euros.
Por si fuera poco, añade la Comisión Europea, los Veintiocho se enfrentan a este escenario con un crecimiento económico mundial muy suave: un 1,4% en 2060.
Los pronósticos de diferentes organismos comunitarios apuntan a que la población crecerá un 4% en esos años (si en 2013 la UE contaba con 507 millones de habitantes, en 2060 tendrá 523 millones), que la franja de entre 15 y 64 años se reducirá casi diez puntos porcentuales (pasará del 66% al 57%) y que la de mayores de 65 años subirá con fuerza (del 18% actual al 28%).
Además, como recuerda el Banco Mundial, las poblaciones más envejecidas tienden a ahorrar menos, lo que deja entrever que estos cambios demográficos podrían tener consecuencias en la inversión y la acumulación de capital, dos factores que incluyen en el crecimiento económico.

Las medidas de contención
A lo largo de la crisis, y con una Europa sumida en una espiral reformista, muchos países han adoptado medidas para atajar el envejecimiento de sus compatriotas, como por ejemplo retrasar la edad de jubilación. En España, por ejemplo, ya se está aplicando de manera gradual para que en 2027 ya sea obligatorio tener 67 años para poder jubilarse.
Bruselas defiende la medida al creer que "en la mayoría de los países, las recientes reformas en las pensiones han tenido un impacto positivo visible al contener las dinámicas de gasto público". Sin embargo, otros miembros no han tomado las decisiones idóneas para contener el gasto.  
En este sentido, las principales recomendaciones giran en torno a tres ejes: reducir el endeudamiento del sector público, incrementar las tasas de empleo y productividad y reformar las pensiones para ligar la edad de retiro a la esperanza de vida,

Impulso al ahorro privado
Las dudas sobre la sostenibilidad del sistema han sido aprovechadas por las firmas de inversión para argumentar la necesidad de impulsar el ahorro privado.
“La cobertura de la Seguridad Social no se lleva bien con las matemáticas y está claro que necesitamos un complemento. Cada vez vamos a vivir más años y necesitamos financiar el tiempo que vamos a vivir”, cree Santiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores.
Su opinión la comparte la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), que asegura que “ante la incertidumbre sobre la evolución futura de las pensiones públicas, los planes de pensiones se configuran como un instrumento óptimo de ahorro a largo plazo, que complementen nuestra pensión pública de jubilación”. A cierre de marzo, según sus datos, los españoles tenían invertidos más de 104.400 millones de euros en planes de pensiones.
 

viernes, 24 de abril de 2015

20 reglas básicas para después de los 60 años


Reglas básicas para mayores



 1ª._ Es hora de usar el dinero que ahorró durante su vida y no guardarlo para que lo disfruten los que no conocen el sacrificio de haberlo conseguido. No es época de inversiones por maravillosas que parezcan pues sólo le traerán angustias y ya es tiempo de paz y tranquilidad. 

2ª._ Deje de preocuparse por la situación financiera de hijos y nietos; no se sienta culpable de gastar su dinero en usted mismo. Ya les ofreció lo posible como buena educación. Ahora la responsabilidad es de ellos.

3ª._ Sea un poco egoísta pero no usurero. Salga a pasear y dese los gustos de los cuales se privó para que a otros no les faltara lo necesario.

4ª._ Tenga una vida saludable, sin grandes esfuerzos físicos.
Haga gimnasia moderada y aliméntese bien.

5ª._ Compre lo mejor y más fino. En esta época, un objetivo clave es gastarse el dinero en usted, en sus gustos y caprichos. Recuerde que después de muerto el dinero sólo genera odios y rencores.

6ª._ Nada de angustiarse por poca cosa. En la vida todo pasa, sean los buenos momentos que deben ser recordados, sean los malos que deben ser rápidamente olvidados.

7ª._ Independiente de la edad, mantenga vivo el amor siempre.

8ª._ Cuide su presencia personal y manténgase limpio. Sea vanidoso: frecuente al peluquero, arréglese las uñas, vaya al dermatólogo, al dentista, y use perfumes y cremas con moderación. Si ya no es joven y guapo, esté por lo menos bien cuidado.

9ª._ Nada de ser muy moderno, intente más bien ser clásico. No haga el ridículo con peinados y atuendos hechos para jovencitos.
 
10ª._ Esté al día. Lea libros y periódicos, oiga radio, vea buenos programas en la TV, ingrese a internet, envíe y responda e-mails, abra cuentas en las redes sociales, llame a los amigos.

11ª._ Respete la opinión de los jóvenes, manifiésteles la suya pero no discuta con ellos a pesar de estar convencido que están equivocados.

12ª._ No viva sólo de recuerdos y jamás use la expresión “en mis tiempos”, pues “su tiempo es hoy”.

13ª._ Resista a la tentación de vivir con hijos o nietos y sólo visítelos o esté con ellos como invitado. Consiga más bien un ama de llaves cuando no de más o el fin esté próximo. Puede ser divertido convivir con gente de su generación y, lo más importante, no dará trabajo a nadie.

14ª._ Cultive un “hobby” como viajar, caminar, cocinar, leer, bailar, cuidar plantas, pintar, jugar cartas con los amigos, ingresar a Internet, ser voluntario o coleccionar algo. Haga lo que le guste y lo que sus recursos le permitan.

15ª._ Acepte invitaciones a eventos sociales o culturales. Visite museos, vaya al cine... lo importante es salir de casa por un rato. Pero no se disguste si no lo invitan porque a veces no se puede. Recuerde que cuando usted era joven tampoco invitaba a sus padres a todo.

16ª._ Hable poco y oiga más pues su vida y pasado sólo le interesan a usted. Si le preguntan sobre algo, sea breve y procure hablar sólo de cosas buenas y agradables. Jamás se lamente. Hable en tono bajo y cortés. No critique y acepte las situaciones tal como son. Todo es pasajero.

17ª._ Los dolores y las molestias estarán siempre presentes, no las vuelva más problemáticas de lo que son hablando sobre ellos. Trate de minimizarlos. Al final, lo afectan solamente a usted y son problemas suyos y de sus médicos.

18ª._ No permanezca tan apegado a la religión ahora de viejo, rezando e implorando todo el tiempo como un fanático. Lo bueno es que en breve, podrá hacer sus pedidos personalmente.

19ª._ Ría, ría mucho, ría de todo. Usted es un suertudo pues ha tenido una vida, y la muerte será sólo una nueva etapa incierta, así como fue incierta toda su vida.

20ª._ Recuerde lo que dice Mario Benedetti:
“No te rindas, por favor no cedas aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento”.

 

domingo, 12 de abril de 2015

IMÁGENES DE PENSAMIENTOS Y FRASES CÉLEBRES


Frases y Pensamientos célebres
























viernes, 6 de febrero de 2015

Testimonio de una abuela



  El día que me convertí en invisible


Ha llegado a mis manos, a través de un amigo, este testimonio de una abuela, que tanto me ha conmovido que he considerado publicarlo en este blog. Pienso que como puede ocurrir en pleno siglo XXI esta inhibición de hijos y nietos a convivir con los abuelos. No dudo, que en esa familia seguro que si emplearán palabras de cierto halago a los animales de compañía. Creo que la culpa es de esos padres que no inculpan ni dan ejemplo a sus hijos sobre la delicadeza a sus mayores, haciéndoles más participes de ese hogar familiar.

Testimonio:

En esta casa no hay calendarios, y en mi memoria los recuerdos, están hechos una maraña. Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, unos primores, ilustrados con imágenes de santos que colgábamos al lado del tocador, pero, ya no hay nada de eso, todas las cosas antiguas se han ido desapareciendo, yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta. Primero me cambiaron de alcoba porque la familia creció, después, me pasaron a otra más pequeña aún acompañada de mis bisnietas, ahora ocupo el desván, el que está en el patio de atrás, prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero, se les ha olvidado y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.
Desde hace mucho tiempo tenía intenciones de escribir, pero me pasaba semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontraba, yo misma volvía a olvidar dónde lo había puesto, ¡ah! a mis años las cosas se pierden fácilmente.
La otra tarde caí en cuenta de que mi voz también había desaparecido, cuando le hablo a mis nietos ó a mis hijos no me contestan, pero no me oyen, no me miran, no me responden. Entonces, llena de tristeza, me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar la taza de café, lo hago así , de pronto para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan perdón;, pero nadie viene. El otro día les dije que cuando me muriera entonces sí que me iban a extrañar, y el nieto más pequeñito dijo: ¡ah! ¡y a poco estás viva abuela! Les cayó tan en gracia que no paraban de reír, tres días estuve llorando en mi cuarto hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas y, ni los buenos días me dio, fue entonces cuando me convencí de que soy invisible.
Me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, me miran, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mi alrededor, de un lado a otro, sin tropezar conmigo.
Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial que yo misma preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara, sólo que estaba viendo televisión y ni un parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia, el té, poco a poco se fue enfriando y mi corazón, también.
Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo, y me puse muy contenta, hacía tanto tiempo que no salía y menos al campo. El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar las cosas con calma... ¡ah! Los viejos nos tardamos muchos en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos, al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban las bolsas y juguetes al coche, yo ya estaba lista y muy alegre esperándolos en la puerta... Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en bullicio, comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque, sentí claro, claro, como mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno no aguantan las ganas de llorar.
Antes, hasta besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos en mis brazos como si fueran míos, sentía su piel tiernita y su respiración dulzona, muy cerca de mí, la vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar, pero un día, mi nieta Lucy que acaba de tener un bebé, dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestiones de higiene, ya no me acerqué más, no fuera ser que les pasara algo malo por mis imprudencias. ¡Tengo tanto miedo de contrariarlos!
Ojalá que el día de mañana, cuando ellos lleguen a viejos... Sigan teniendo esa unión entre ellos para que no sientan el frío ni los desaires.
- Que tengan la suficiente inteligencia para aceptar que sus vidas ya no cuentan, como me lo piden.
 - Y Dios quiera que no se conviertan en "viejos sentimentales que todavía quieren llamar la atención".
- Y Que sus hijos no los hagan sentir como trastos viejos para que el día de mañana no tengan que morirse estando muertos desde antes... como yo.