sábado, 20 de febrero de 2016

Nos responsabilizamos de lo referente a nuestra época

 
No fuimos nosotros...



Constantemente se critica a las personas más mayores porque no se adaptan al mundo Moderno. Sin duda, nosotros nos responsabilizamos por todo que hicimos y no culpamos a nadie por eso. No obstante, después de una serena meditación, me gustaría señalar que después de habernos tomado lo bueno del Mundo... De haber vivido una revolución sexual, de habernos rebelado contra ciertos valores tradicionales y de haber bailado con la música de los Beatles y de los Rollings Stones ….

 

NO FUIMOS NOSOTROS LOS QUE ELIMINAMOS:

La melodía de la música.

El talento y la creatividad de las obras artísticas.

La buena voz a la hora de cantar.

El orgullo de nuestra apariencia exterior.

La cortesía al hablar.

El romance en las relaciones amorosas.

El compromiso de la pareja.

La responsabilidad de la paternidad.

La unión de la familia.

El aprendizaje y el gusto por la cultura.

El sentimiento del patriotismo.

 

NO FUIMOS NOSOTROS LOS QUE ABOLIMOS:

La urbanidad en las escuelas y ciudades.

El buen comportamiento intelectual.

El refinamiento del lenguaje.

El gusto por la buena literatura.

La prudencia a la hora de gastar.

La ambición por querer ser algo en la vida …

 

NO FUE NUESTRA GENERACIÓN LA QUE IMPUSO:

La falta de respeto a los compañeros.

La vulgaridad y la grosería.

La falta de solidaridad con la gente en la calle, en las escuelas y en los hospitales.

El sentirse orgulloso de haber sacado a Dios de nuestras vidas.

 

NO ACABAMOS CON EL RESPETO DE LOS OTROS:

Especialmente por las mujeres y los ancianos.Tampoco fuimos nosotros los que eliminamos la paciencia y la tolerancia en las relaciones personales, ni de nuestras interacciones con los demás. De hecho ¡Yo soy una persona más mayor! Pero aun puedo animar una fiesta, aunque sólo resista medio día. Entretanto, puedo abrir frascos con tapas a prueba de niños, aunque tenga que usar un martillo. Duermo como un bebe toda la noche, aunque al otro día mi cuerpo demore en permitir que me levante. Aun puedo reírme de las críticas, a pesar de que muchas veces me cueste oír bien, lo que dicen de mí. Mas no pienses que me he vuelto un cascarrabias o un intransigente. Simplemente, creo que tengo edad para decir que hay cosas que no me agradan…

Ya no me gustan los embotellamientos del tráfico, ni las multitudes, ni la música alta, ni los niños gritones y maleducados, ni los perros que ladran incesantemente, ni las filas eternas, ni tantas otras cosas, que ahora no recuerdo… Pero tengo intención de seguir disfrutando de mi vida, la vida que Dios me dio, respetando a los otros y deseando que los otros me respeten.

viernes, 8 de enero de 2016

Jubilados Ocupados


Buen humor al comenzar el año


De acuerdo con los últimos estudios sobre los jubilados, estos se dedican principalmente a las siguientes labores o actividades:
LA BANCA  -  LA BOLSA  -  LA INVESTIGACIÓN  -  LA AVIACIÓN  -  LA PRÁCTICA DE IDIOMAS  -  LA PRÁCTICA DE YOGA  -  LA PRÁCTICA DEL TROTE. 
LA BANCA: Los bancos de los Centros Comerciales o parques donde se pasan gran parte del día.

LA BOLSA: La bolsa de basura, la del supermercado, la del pan y la de la caca del perrito …

LA INVESTIGACIÓN:  ¿Dónde deje las llaves? ¿Dónde puse la cartera? ¿Dónde estarán mis gafas? ¡A qué vine al baño? ¿ De qué hablaba?


LA AVIACIÓN: Volé a la cocina para apagar el gas … Volé para apagar la luz … Volé al médico … Volé a la farmacia …


LA PRÁCTICA DE IDIOMAS: Alemán = Alzheimer;  Italiano =  Franco D`Terioro 


PRÁCTICA DE YOGA: YOGAsto mucho, YOGAno poquito …



PRÁCTICA DE TROTE:  ¡Si no corro me hago pipi!





¿SABÉS EL SÍMBOLO QUÍMICO DE LOS JUBILADOS?  Es el CINC
Porqué no pueden comer:
CINCsal
CINCdulce
CINCgrasa
Sin embargo, las personas de esta generación no deben sufrir por la crisis  porque casi todos tienen:


Plata en los cabellos


Oro en los dientes


Piedras en la vesícula


Arena en los riñones


Azúcar en la sangre


Hierro en las articulaciones


Agua en las rodillas


Cataratas en los ojos


Cristales en el pis

Platino en las prótesis

Y una fuente natural de Gas Natural.
¡¡ Nunca se pensó
que a partir de los 50
se pudiera llegar a tener
tanta riqueza !!




domingo, 13 de diciembre de 2015

Navidad 2015


Feliz Navidad y próspero 2016



Otro año más llega la Navidad, esa conmemoración de la humilde llegada del Mesías. Fechas entrañables en las que entra en nuestros corazones ese espíritu navideño. Ha transcurrido otro año en nuestra vida, esta vida que se asemeja a una montaña rusa con subidas y bajadas, momentos de alegría en esas subidas y otros más tristes en las bajadas, porque la vida es un proyecto de búsqueda de felicidad, que unas veces lo conseguimos y otras veces no encontramos ese aditivo y proyectamos en nosotros momentos tristes. Lo importante es que esas caídas no dejen huella en nosotros y volvamos con perseverancia a conseguir esas subidas que nos proporcionen los momentos felices que tanto anhelamos.
 

Cada uno siente el espíritu de la Navidad de forma diferente. Para mí significa hacer feliz a los míos y echar, dentro de mis posibilidades, una mano a quienes lo necesitan. En definitiva, dar sin esperar nada a cambio. Esa sensación de hacer algo por los demás es muy gratificante y hace que nos olvidemos de que somos el centro del mundo para volcarnos en otras personas. Creo que estas Navidades, más que nunca, por la difícil situación que atraviesa la sociedad, debemos aportar nuestro granito de arena. No es cuestión de dinero. Todos tenemos la capacidad de pintar una sonrisa en el rostro de nuestros semejantes. El pincel para hacerlo lo dejo a vuestra elección.
Desde este blog os deseo:


¡Felices Navidades, salud y felicidad para el próximo 2016! 


viernes, 20 de noviembre de 2015

Las tres últimas generaciones de españoles


Haciendo historia


En el presente artículo se trata de presentar el estilo de vida de las tres últimas generaciones de españoles en tres pasos.

A saber:

1ª.Generación, desde… hasta los años 1970

2ª Generación, desde los años 1970 hasta 1990

3ª Generación, desde los años 1990 hasta…
A la 1ª generación la podríamos llamar como la que construyó  España.
A la 2ª generación la podríamos calificarla como los que han gastado  aquello que sus padres consiguieron con tanto sacrificio.
A la 3ª generación la vamos a llamar la de los endeudados por encima de sus posibilidades.

“Siempre que se analiza lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debemos buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos”.

No tengo duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres. Y  una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud “.

La 1ª generación, en la actualidad,  tenemos en torno a 70 años, y nuestros idearios  han sido siempre un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecemos a una generación a la que nos tocó lo peor: De jóvenes trabajamos para nuestros padres y de casados, lo hemos hecho para nuestros hijos.
Esta 1ª generación éramos gente que veíamos el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que nos llevaba a un futuro mejor, y nos entregamos a ello en condiciones muy difíciles. Somos una generación que compraba las cosas cuando podíamos y del nivel que nos podíamos permitir, que no pedíamos prestado más que por estricta necesidad, que pagábamos las facturas con celo, y ahorrábamos un poco “por si pasaba algo”. Que gastábamos en ropa y lujos lo que la prudencia nos aconsejaba. Nos bañábamos en ríos cercanos, disfrutábamos de la tortilla de patatas y embutidos, en los domingos veraniegos con familia y amigos. Y tan sensatos, prudentes y trabajadores éramos, que constituimos un gran número de las grandes empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles. Sabíamos que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado
Para nosotros la democracia significaba libertad, posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.
Pero cometimos los dos peores errores imputables a nuestra generación:
1º.  ¡Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo! Con esta forma de pensar, nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo convirtiendo el trabajo en algo a evitar.
2º. Como teníamos unos ahorrillos ¡Hijo, tu gasta, que para eso estamos nosotros, tus padres! Y entonces, con esa manera de pensar surgió la segunda generación.

Años 70 a 90 (Segunda generación)

- La generación de los nuevos ricos.

- Los pelotazos.

- Del gasto continuo.

- De la especulación,

- De la ingeniería financiera,

- De la exhibición del derroche,

- De lo quiero todo y lo quiero ya,

- La de: “ papá dame ”…

Y todos se volvieron “ricos” (en apariencia); todos se convirtieron  en gastadores empedernidos.
¿Conocéis a alguien que se fuera a otra ciudad y llevara una talega y su fiambrera para comer en algún parque próximo, como hacían sus padres? Le tacharían paleto…Ahora se sale a cenar a restaurantes todos los fines de semana.
¿Y qué decir del vino? Pasaron del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia. El vino a granel ya no está “bueno”, ahora el embotellado y mejor si es de "crianza" tiene mejores matices y mejores sabores por su convivencia con el roble. Esto, por supuesto, a golpe de muchas pesetas o docenas de euros, ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!

Pertenecen a la 3ª generación, la de endeudarse para demostrar que eres rico. Increíble pero cierto.
- ¡Si sólo debes 500.000 € es que eres un cutre! ¡Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más!.
- ¡Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades!.
-¡Cuánto envidio tus préstamos!
En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audi, BMV para los españoles, con créditos, claro está. Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de infraestructuras que producían comisiones para todos los involucrados.
Irrumpió en la escena de nuestra vida Mario Conde, mito a seguir por los jóvenes del momento, que veían en él una persona inteligente con dotes especiales para llegar a ser rico en poco tiempo
¡¡¡Viva el pelotazo, Viva la especulación y viva la corrupción!!!
Se llenó España de innumerables corrompidos, oportunistas y sinvergüenzas, fueran políticos, empresarios o banqueros… ¡¡¡Todo vale con tal de enriquecerse rápido!!!

¡Ah! y no podemos olvidar otra irrupción, entre las dos últimas generaciones,  nos referimos a  "Rumasa" que tocaba todos campos empresariales, que si, luchaba contra el paro ¡pero a que costa!. Cuando le parecía daba liquidez a las empresas dejándolas arruinadas, con grandes deudas a la Seguridad Social, paro que costeábamos todos los españoles y la obligación del estado de hacerlas viables a base de dinero público; no sin antes enviar, como ha quedado demostrado, todos los beneficios a bancos suizos. Pasaban unos años y regresaba sucumbiendo "de mártir", por los mismos derroteros, creando nuevas empresas con la denominación de "Rumasa 2" y  ocurrió lo mismo, pero aun más agravante ya que afecto a pequeños ahorradores; esta vez creaba depósitos  llamados "Rumasinas" para ahorradores fieles o avariciosos que,  engañados por los desorbitados rendimientos que ofrecía, al cerrarse el circo todo lo perdieron. Podíamos decir que era un gran fraude de guante blanco. Esperemos que no vuelva a surgir "Rumasa 3".
¿Y qué decir de los especuladores del ladrillo?
Construían pisos por valor de 10, los vendían por 20 y a los dos años o antes, el comprador de ese mismo piso lo revendía por 40. Más de dos décadas de verdadera locura inmobiliaria. Principales causas del endeudamiento español a través de las hipotecas.

Llovían las subvenciones desde Europa; nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Llegaba un momento en el que los viticultores no sabían si tenían que plantar o arrancar.
Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga así, pero… hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos.

Y de la 3ª generación (desde 1990 en adelante), jóvenes y adolescentes de hoy, mejor no hablar porque… Esa es la generación de la que dice el aforismo español: ¡Serás pobre, por ser nieta de ricos! Que sólo con que nos descuidemos un poquito más, les vamos a dejar a nuestros hijos o nietos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos…

No nos olvidemos de la corrupción de la clase política actual. Hemos perdido un poco el horizonte de nuestras vidas. Ahora consideramos como principal premisa de vida “el dinero” y nos movemos a su alrededor con ese nuevo estilo de vida de todo por aquél. Todos sabemos que el dinero es necesario para hacer frente a todas nuestras necesidades, que no son pocas en época de crisis, pero nos referimos a ese afán de algunos por enriquecerse fácilmente. Estos comportamientos crean una dependencia hacia el dinero, que los individuos que lo sufren no se sacian nunca y en consecuencia se convierten en infelices y esclavos de él, olvidándose de otros valores más humanos: dignidad, solidaridad, respeto, amistad etc.

¡Ah! y no hablemos del nuevo Estatuto de los Trabajadores que permite contratar a un trabajador por 3 ó 4 horas diarias, y todos sabemos que trabaja más horas, pagado con dinero negro. Otro fraude al alcance de empresarios con poca conciencia.


Demos las gracias a nuestros padres y a toda esa generación que nos regaló un país próspero, que nos hemos encargado de arruinar, entre todos, porque todos hemos aplaudido la locura”.
¡¡¡CUIDADO!!! Estamos  a tiempo  de  cambiar el rumbo del barco de nuestra vida que está a punto de naufragar. Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos. Antes valorábamos más la honradez y el esfuerzo. Que nadie me considere  retrógrado al enaltecer tanto los valores de nuestros mayores, no dejo de reconocer que la actual calidad de vida de los españoles es muy superior a la anterior; sin embargo aquellos pusieron los cimientos para esta mejora y nosotros hemos de tratar, corrigiendo nuestros comportamientos, dejar a nuestros hijos y nietos una sociedad más justa y con una calidad de vida, al menos, igual o mejor que la que nos encontramos.


viernes, 16 de octubre de 2015

Decálogo de las personas mayores


 
Geriatría y mayores

Elaborado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Este documento expone en diez puntos algunas evidencias… no siempre evidentes:

1. El alto envejecimiento de la población española es un logro histórico. El envejecimiento de un país es consecuencia de su progreso. España es un ejemplo y debemos felicitarnos por ello. En ningún caso este envejecimiento debe presentarse como una carga o problema.
2. Toda persona mayor debe sentirse orgullosa por haber llegado ahí. Para un individuo, envejecer supone haber sobrevivido a enfermedades, accidentes, etc. y debe sentirse afortunado y orgulloso por llegar a mayor.
3. La vejez puede ser una etapa de la vida tan positiva como cualquier otra. Con los progresos de la ciencia y del desarrollo económico y cultural, la vejez puede ser y es, cada vez más, una etapa de la vida tan plena como cualquier otra: productiva, creativa, afectiva y llena de relaciones sociales, de calidad de vida e independencia, etc. Los estereotipos negativos que con tanta ligereza se hacen hacia los mayores resultan muy inadecuados y no son ciertos.
4. No es justo que se fomenten temores y sobresaltos en las personas mayores. Los españoles que llegan a la vejez se merecen vivir sin sobresaltos. Han hecho méritos y esfuerzos para ello. No parecen justos los mensajes frecuentes, emitidos por diferentes grupos, referentes a la pérdida parcial de derechos adquiridos: pensiones y atención sanitaria principalmente.
5. Tienen que desaparecer todas las formas de discriminación por la edad. La edad no debe ser un factor de discriminación en los aspectos educativos, laborales, asistenciales, etc. Así, no es de extrañar que los malos tratos (por negligencia, explotación, psicológicos, etc.) se produzcan en los mayores con mayor frecuencia que en ningún otro colectivo.
6. La dependencia no es consecuencia de la edad. Las situaciones de incapacidad o dependencia son más frecuentes con la edad, pero en modo alguno son una consecuencia de la misma. Se deben a problemas de salud. Hoy, la ciencia nos dice que es posible disminuir la frecuencia e intensidad de la dependencia y retrasar su aparición. Otros países ya lo están consiguiendo y en el nuestro no estamos haciendo las cosas bien, ya que muchas situaciones de dependencia nunca debieran haberse producido.
7. Es posible disminuir la frecuencia e intensidad de la dependencia. La educación sanitaria, la prevención, el control y adecuado manejo de las enfermedades y la recuperación de la función perdida son las medidas necesarias para disminuir la dependencia. Con los recursos sanitarios actuales que tiene nuestro país, es posible conseguir dichos objetivos, siempre que se reorienten hacia la población envejecida que ahora atienden.
8. La atención geriátrica es un derecho básico al que, hoy en día, no tienen acceso la mayoría de las personas mayores cuando lo necesitan. La ciencia ha demostrado que la Geriatría es una especialización sanitaria eficiente e imprescindible para limitar la dependencia en su justa medida, disminuir el sufrimiento y aumentar la calidad de vida de las personas ancianas con problemas de salud más complejos. En nuestro país no está garantizado el derecho a una atención específica a la salud de las personas mayores contemplado en el artículo 50 en nuestra Constitución. No puede esperar más tiempo.
9. Es necesaria una Ley de Dependencia justa y que apoye a las familias. Cuando las situaciones de dependencia se producen, es preciso ayudar a las familias en los cuidados, con la potenciación domiciliaria en primer lugar, y con internamientos temporales o definitivos cuando se requiera, en centros donde se garanticen los cuidados de calidad. También en este aspecto en España estamos por debajo de la media europea. Una ley justa, universal y equitativa sobre la dependencia es una necesidad urgente.
10. No se debe relacionar vejez con terminalidad. La vejez termina con la muerte. Pero también, a veces, la infancia, la juventud y la madurez pueden terminar de la misma manera. No existen argumentos científicos ni humanos para relacionar vejez con terminalidad, algo que, con frecuencia, se transmite incluso desde ámbitos sanitarios. Otra cuestión son los cuidados que se tienen que dar al final de la vida, que siempre son complejos y difíciles, a los cuales da respuesta la Geriatría.

 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nos estamos haciendo mayores


 

 
¡Cómo pasa el tiempo!
 

Han pasado los años, las estaciones y los meses sin poderlos frenar en su velocidad; pasa el tiempo inexorablemente. Atrás dejamos aquellas sendas que nos trajeron ilusiones, alegrías y tristezas, pequeños altos en este camino que, aunque duro, todos deseamos vaya para largo. Ahora, parece que hemos cambiado el paso y que otros comienzan a adelantarnos al grito de que nos vamos haciendo viejos. Admitimos, aunque a regañadientes, que nuestra zancada no sea tan joven como la de antes, aunque intentamos ganar el ritmo perdido echando mano de nuestras experiencias de la larga caminata que hasta aquí nos ha llevado.
Me molesta el nuevo adjetivo ordinal que se nos aplica a nuestra edad, concretamente, el que  se nos cataloga o clasifica como la  ¨Tercera Edad”. La connotación de tercera lleva consigo el someternos a una categoría muy baja en nuestro recorrido, ya que nos suena a tercera división o a billete vulgar de tercera en los antiguos trenes  etc. No estoy de acuerdo con ese merecimiento o catalogación, prefiero ser llamado “Mayor”, o “Viejo”, a pesar de todo lo que encierra dicha palabra. En el estudio de los pueblos antiguos y sus civilizaciones observamos el privilegio, respeto y dignidad que los mayores representaban en el ente familiar, participaban en los llamados consejos familiares y tenían la máxima autoridad en las decisiones familiares, dada la experiencia acumulada por su edad.
Definitivamente, nos vamos haciendo mayores ¿Y qué? Todos deseamos llegar a más mayores, aunque nos llamen viejos. Atrás quedaron aquellos años que desde nuestra niñez queríamos acelerar el tiempo para satisfacer las ansias de dejar de ser niños. Hasta hace poco nunca pensábamos en un final, lo veíamos tan lejano que nos considerábamos casi eternos. La llegada de esta etapa en la que se presentan y afloran las limitaciones, especialmente físicas, nos hace pensar más en un declive que anuncia un final ¡Ojalá lejano! que no dejamos de asumir. Ahora, nos damos más cuenta que nuestra estancia aquí es pasajera y que el hombre nace para morir y dar paso a nuevas generaciones ¡Que sería de este Mundo en caso contrario! Habría más paro, los jubilados aumentarían y la capacidad de recursos disminuiría considerablemente en las naciones de toda la Tierra.
No todos los que nacimos esos años, desgraciadamente, han podido llegar a nuestra edad actual. Miramos hacia atrás y recordamos a aquellos amigos o compañeros que quedaron en el camino y tristemente no pudieron disfrutar esta jubilación que también ellos anhelaban.
Las siguientes vivencias de niño en el mundo rural o formas de vivir, acontecimientos, costumbres y aficiones de aquella época nos identifica ya como mayores:
- Llevábamos, como consecuencia de aquella posguerra, algún que otro cosido en aquellos pantalones cortos de pana, calcetines altos y zapatillas de piso de goma.
- Vivimos la época en que el cine empezaba con el “Nodo” de marras y casi siempre incluía temas taurinos.
- Nos mandaban nuestras madres ir a por leche, a la casa de aquellas familias que tenían vacas, con aquellas lecheras blancas  de porcelana y casi siempre nos preguntaba la mujer que nos encontraba  ¿Quién está malo en tu casa? Considerando tal alimento propio de enfermos porque lo cotidiano eran las sopas.
- Empezábamos con los cigarrillos de hoja de vid y más tarde pasamos a los Peninsulares (12 letras), Celtas y con suerte pillábamos algún Bisonte en las fiestas o en algunas bodas.
- Disfrutábamos del teatro siendo bien niños. Con nuestra tajuela en mano íbamos hasta el salón donde también se celebraba el baile; era la semana cultural de aquella época, ya que unos comediantes aficionados venían de un pueblo llamado Venialbo (Zamora) a representar 4 ó 5 obras de su repertorio. Representaban obras que impactaban mucho en aquella época como: “La hija de Juan Simón”, “Don Juan Tenorio” etc. ¡Todo un oasis de cultura popular!
- Bebíamos los domingos de verano, si nos llegaba la propina, una bebida refrescante llamada “Sinalco”, aún no se comercializaba la “CocaCola” ni la “Fanta”.
- Comprábamos 2 reales de pipas y nos llenaban el bolso.
- Nos influyó tanto la Peseta que, a pesar de utilizar hace tiempo los Euros, aún seguimos calculando determinadas cosas con ella.
- La mili ofrecía mucha influencia en los jóvenes del mundo rural. Era una comunicación con el exterior, conocer y convivir con otros jóvenes y, sobre todo, esa manera de acatar y obedecer al poder militar durante ese año, o año y medio de acuartelamiento.
- Los domingos de cuaresma no había baile. La juventud se consolaba acudiendo de paseo a la Estación de Ferrocarril, soñando, tal vez, en la existencia imaginaria de otros lugares más comprensivos y tolerantes. 

Seguro que los de mi época os identificáis con el recuerdo de tales cosas ¿verdad? Que forman una muestra en la larga lista de detalles y vivencias que cada uno guardamos imborrables en nuestra memoria, ya que lo actual lo grabamos mal y borramos pronto.
¡Vale que nos vayamos haciendo viejos! ¡Pero con la cabeza bien alta y a mucha honra!  Que no hay peor vejez que la del espíritu y recuerda que vivimos en un mundo cada vez más activo y comunicativo, en donde la actualidad del minuto presente pronto se convierte en el ayer.

 

martes, 9 de junio de 2015

El legado de mi abuelo, un vínculo eterno




El legado de mi abuelo






El legado que me dejó mi abuelo no se mide en bienes materiales, ni siquiera en viejos relojes detenidos o en fotografías en blanco y negro.
El autentico regalo fue el tiempo compartido, los lentos paseos arrastrando hojas secas del colegio a casa, el sabor del chocolate que guardaba en su bolsillo o las horas frente a un mar en verano del que conocía mil historias. Mil relatos que cabalgaban entre la realidad y su inventiva.
Los abuelos son ese vínculo tan intenso entre generaciones encargados de trasmitir valores, de educar desde las emociones, desde la experiencia y una serena complicidad. Son parejas de juego, confidentes y consejeros. El papel de abuelo tiene múltiples facetas básicas en nuestra sociedad.
Si bien el papel del abuelo es también el de educar, su misión no es exactamente la misma que la que deben tener las madres y los padres. Un abuelo, una abuela, ya ha vivido su instante de paternidad, ahora, es momento de ejercer un rol diferente, e incluso de revisar la propia infancia. Son árboles de vida donde cobijar a las nuevas generaciones.  

El abuelo, mi pedestal y reserva de sabiduría  
Nunca llegamos a saber si nuestros abuelos pidieron serlo. Los nietos llegamos al mundo esperando ser amados, cuidados y empujados al mundo con confianza y seguridad. Todo niño necesita establecer vínculos firmes con aquellos que les rodean, y si son importantes los padres, no lo son menos los abuelos.
Nosotros, llevamos un poco de su sangre y, de algún modo perpetuamos su legado con nuestra generación, no obstante, aún hay muchos más aspectos que nutren este vínculo y que va más allá de un código genético en común.

1. Los abuelos pueden parar el tiempo
 ¿Conocías esta capacidad presente en la mayoría de los abuelos? Cuando volvías del colegio y tu abuelo venía a recogerte, sabías que la tarde iba a vestirse entonces de un modo más distendido, más relajado. Tampoco sabemos si nuestros abuelos habían pedido “retomar” con nosotros su propia infancia, pero, de algún modo, estaban casi condenados a ello.



 Compartían nuestros juegos, nuestros puzles. A día de hoy son ya bastante hábiles con las tecnologías incluso. Comparten risas y confidencias con sus nietos, establecen instantes con una carga emocional intensa y diferente a la que construyen con sus padres.
Los abuelos casi nunca sancionan, son un poco más permisivos, y además, saben escuchar. Tienen tiempo, y más aún, consiguen que “el tiempo se detenga para sus nietos”.

2. El rol del abuelo y el rol de la abuela
Este dato resulta curioso a la vez que cierto en la mayoría de los casos. Según diversos estudios de gerontología y psicología familiar, el papel que ejercen los abuelos suele ser diferente del que llevan a cabo nuestras abuelas.
Ellas son pura dedicación, cuidado y atención. Son ellas quienes se preocupan de nuestra alimentación, de nuestro bienestar, ellas quien en cierto modo, más centradas están en la realidad y en el día a día con tal de ser útiles. Los abuelos, por su parte, proporcionan ese conocimiento del pasado y un legado personal que transmitir a los nietos a través de mil historias, de mil relatos que los niños atienden con los ojos despiertos y el corazón encendido.

 A los niños les encanta escuchar historias, conocer su origen, ver el mundo desde la mirada sabia del abuelo y la abuela. Es una sabiduría única que se perpetua de generación y generación y que nunca se olvida.

3. Son aliados en instantes de crisis
 El abuelo y la abuela son esos árboles inmensos donde cobijar a toda la familia en instantes de armonía y en épocas de tormenta. Los adolescentes, por ejemplo, suelen encontrar cierta calma al tener ese vínculo con sus abuelos que a su vez, sirve de mediador con los padres.
 Se les critica a menudo a los abuelos por ceder demasiado, por no poder dar nunca una negativa y ser algo partidistas hacia los nietos antes que a los hijos. Los abuelos están en un instante de su vida donde dejan ya a un lado los conflictos y priorizan el valor emocional, y la cercanía de los suyos por encima de todas las cosas.
Mi abuelo no solo era un contador de historias, era un hombre que no soportaba el silencio de una casa vacía o el ruido de un salón donde flotaban las discusiones y las peleas. Mi abuelo era un océano de calma que aportaba brisa serena en los instantes de crisis familiar. Nadie supo nunca como lo hacía, pero gracias a él, obtuve una infancia segura y feliz. Como muchos otros. Y llena, muy llena de legados personales más valiosos que el tesoro de esos piratas de sus historias de lobos marinos.