miércoles, 13 de noviembre de 2013

Meditaciones sobre la felicidad


La felicidad es un trayecto, no un destino


 

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después....
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.
Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes difíciles de tratar. Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos  podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.
La verdad es que NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.
 
Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de “luegos”, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas. No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA.... ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón
Y recuerda que EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.
Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la  primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ÉSTE PARA SER FELIZ....
LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO.
TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI  NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO.

domingo, 13 de octubre de 2013

EL OTOÑO DE LA VIDA



 Alabanza de la Madurez


Un exhorto para disfrutar de los

mejores años de nuestra existencia

(No apto para menores de 50 años)


¡Adiós a la Juventud!


Indudablemente la juventud es una edad dorada

y recordada siempre con nostalgia. Es una breve época

inolvidable, romántica, vibrante, emotiva y feliz.


..hay que reconocer que esa misma juventud

tan alabada, tan cantada y suspirada, de negros nubarrones,

muchas veces de privaciones y nunca exenta de incertidumbres,

celos zozobras, competencias, temores, rivalidades y ansiedades.


= EL GRAN CAMBIO =


Afortunadamente tanto en la naturaleza como

en los seres humanos, “después de la tempestad

viene la calma.” Y quizá lo mejor de la

juventud… es que ya pasó.


El cauce se transforma en una corriente

de paz que se mueve lentamente, casi

sin sentirlo, hacia esa infinita grandeza,

profunda e inconmensurable, que es el

final de todos los viajes y adonde van

a parar todos los ríos: el mar.

Esta etapa queridos amigos,

es la MADUREZ.

¡Pues que sea bienvenida!


Veamos: la madurez no es exactamente el mediodía

de la vida, ni la tarde, ni la noche. Más bien yo diría

que ese im preciso momento que llega sigiloso con

las primeras horas del día, abarcando esos instantes

brumosos y volátiles   que se disuelven poco a poco al

ser tocados por los emergentes rayos del sol:

LA MADRUGADA


Y algo extraordinario:

Ahora no nos inquietan las modas ni los cambios que

experimentan las nuevas generaciones, ni nos mortifican

ni afectan las nuevas corrientes o costumbres, pues nosotros

no estamos obligados a cambiar ni a iniciar nuevas modalidades.


Nuestra edad es ya suficiente justificación para

Mantenernos al margen, aunque sin desentendernos

De lo básico y esencial


Al llegar a la madurez cesan las dudas y las

Incertidumbres. Ya no es necesario hacer tareas ni

Desvelarse estudiando, correr tras el autobús por las

mañanas, presentar agobiantes exámenes, paseara la

novia o preocuparse por conseguir empleo.


Definitivamente lo que íbamos a ser, ya lo somos.

Y lo que no íbamos a ser, ya no lo fuimos… ni lo

seremos. No a estas alturas. De eso no hay duda.

¿Entonces para que preocuparse?


Para los que cruzamos la frontera y estamos al otro lado,

colocados sobre esta amplia, tranquila y bien ventilada

terraza, ya no hay carreras, nerviosismo, competencias,

prisas, luchas ni duelos a muerte. Nuestro sitio está en el

tendido, no en el ruedo. O por lo menos, detrás de la barrera.


Hoy es aquel futuro del cual

Estábamos tan temerosos AYER.

Y ya ven, todo salió bien.

Después de todo… ¡aquí estamos!


La conclusión entonces es que, como en la madurez ya no

Hacemos planes a largo plazo (ni debemos), es necesario que

se empiecen a ver ya los resultados de todo aquello para

lo que trabajamos, planeamos, ahorramos

y nos preparamos a lo largo de la vida.


El futuro ya está aquí

¡El tiempo apremia!


De manera que ya no esperen más. Mientras gocen de relativa

salud y puedan moverse fácilmente todavía; mientras puedan

comer y beber de todo y disfrutar de los atractivos de la vida,

aprovéchenlos. Abran ya sus botellas de coñac francés y usen sus

vajillas de Baviera y sus cubiertos de plata, pues ¿para cuándo los

están guardando? Podría meterse un ladrón y vaciarles la casa,

¿de qué les sirvió haber guardado todo por tanto tiempo?


Que no tengamos que decir después:

“Qué temprano se nos hizo tarde”


Y si estuvieran haciendo planes toda la vida para

Realizar algún viaje a Europa, a las Cataratas del

Iguazú, a Haway, a Alaska, a China o a la

Patagonia, pues antes de que otra cosa

suceda, como una devaluación,

una operación repentina

o un infarto…


¡VÁYANSE YA!


¡Qué esperan!


Vida: nada me debes.

Vida: nada te debo.

Vida: estamos en paz.”



martes, 17 de septiembre de 2013

Cumplimos 70 años



Celebración de los que cumplimos 70 años

 

El pasado día, 10 del presente mes de Agosto, conmemoramos la celebración, ya anunciada,  de todos los que nacimos en 1943 en San Román de Hornija, y este 2013 cumplimos 70 años. Así mismo nos acompañaron todos aquellos que en iguales condiciones cumplen 70 años, aunque no nacieran en San Román, pero si totalmente vinculados al pueblo.

La celebración comenzó a las 12:30 horas con una misa en la Iglesia, donde ya hacía 70 años que fuimos bautizados, oficiada por D, José Castro, nuestro párroco. Al salir de dicha ceremonia nos reunimos los 30 componentes, incluyendo consortes, en la Casa Cultural de nuestro pueblo para tomar un vino y aperitivos. A las 15 horas celebramos una gran comida en un Restaurante de Toro (Zamora).

Hemos de resaltar lo emotivo del acto. Muchos de los participantes, aprovecharon dicho evento para volverse a encontrar con aquellos amigos de la infancia que hace mucho no veían. En una palabra se respiraba un buen ambiente así como muy buena convivencia. Recordamos aquellos años de nuestra infancia. Creo que, como consecuencia de dicho acto, se estrecharon más los lazos de amistad que el tiempo había ido deteriorando. Recordamos a los ya desaparecidos y nos convocamos para volverlo a celebrar,  si Dios quiere, el 2023, que cumpliremos 80 años ¡Que no es nada!  

Iremos agregando a este artículo todo aquello que nos vaya llegando relativo a dicho evento, especialmente fotos del grupo.

 

 

 

CUMPLIMOS 70 AÑOS (Poema)

 

Cumplimos setenta años
y estoy abriendo, despacio,
con gusto y con gran orgullo,
los recuerdos del pasado.

 

En este Agosto rompemos                       
el silencio de otros años,
pues 70 años cumplimos
todos los que aquí estamos.

 

El primer llanto de vida
lo dimos en San Román,
a orillas del río Hornija,
que es nuestro pueblo natal.

 

Nacimos en la posguerra,
sufriendo sus consecuencias,
y nos hicimos muy fuertes,
para soportar más décadas.

 

No existía el agua corriente,
del caño había que traerla,
para lavarnos las manos,
del pozo había que cogerla.

 

Nuestra madre iba a por ella,
el cántaro a la cadera,
casi siempre en la mañana,
la primera en las tareas.

 

Para podernos lavar,
lo hacíamos en palangana
y teníamos buen cuidado
que no se vertiera nada.

 

Usábamos como escusado
de nuestra casa, el corral,
y si se hacía en la cuadra
se arrojaba al muladar.

 

Teníamos que trabajar,
aún siendo muy pequeños,
con el calor del verano,
con el frío del invierno.

 

Los trabajos eran duros,
todos eran en el campo,
y, con mucho sacrificio,
teníamos que soportarlo.

 

En la principal comida
siempre ponían cocido
y, de nuevo al día siguiente,
nos repetían lo mismo.

 

A los jóvenes les digo
que se paren a pensar
todo lo bueno que tienen
que es digno de valorar.

 

Con la mirada al pasado,
nos sorprende hoy la vida
con un valioso presente:
la experiencia conseguida.

 

La juventud quedó atrás,
nuestros hijos ya crecieron
y la ilusión recobramos
con nuestros queridos nietos.

 

Tenemos que recordar
a aquellos que nos dejaron
que naciendo el mismo año
en el camino quedaron.

 

Con el pan de la amistad,
con el vino del cariño,
brindemos en este día
por los setenta cumplidos.

                                                

Alfio Seco Mozo - Agosto de 2013